LAS BODAS DEL CORDERO
Por: Jesús Ramírez del Valle.
Hay un evento en el libro de Apocalipsis que se llama “las bodas del Cordero”; y aunque solamente se revela el simbolismo de casamiento de una pareja, en el texto bíblico lo relacionan con el plural de “las bodas”. El por que del plural obedece a que la literatura sigue el modelo del enlace matrimonial judío; que está formada por tres etapas diferentes. Es decir, no solo es la celebración de la boda como en nuestra cultura occidental suele realizarse, sino que anteceden dos etapas; siendo la primera el compromiso, y segunda la presentación de la novia; para finalmente realizar la celebración nupcial. Citamos a continuación el anuncio profético.
Apocalipsis 19:7-8. “Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y A ELLA SE LE HA CONCEDIDO QUE SE VISTA DE LINO FINO, LIMPIO Y RESPLANDECIENTE; porque el lino fino es las acciones justas de los santos”.
Aunque el texto bíblico no da muchos detalles de las bodas en mención, si podemos identificar la identidad del novio a través del evangelio de Juan 1:39; revelándonos que el Mesías es el Cordero que quita el pecado del mundo. Este simbolismo es representado en Jesús por ser espiritualmente el último Cordero de pascua sacrificado. La identidad de la esposa la podemos conocer en los siguientes versículos.
Apocalipsis 21:9-10. “Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, YO TE MOSTRARÉ LA DESPOSADA, LA ESPOSA DEL CORDERO. Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, Y ME MOSTRÓ LA GRAN CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN, que descendía del cielo, de Dios, teniendo la gloria de Dios”.
Por características que más adelante nos revelan los textos sagrados, es fácil de identificar que la desposada no es la actual ciudad terrenal de Jerusalén, sino la santa o la espiritual que descenderá del cielo para la segunda venida del Mesías. Aunque se usa este simbolismo, igualmente podemos observar que la ciudad santa sería propiamente la morada donde habitará la descendencia de las doce tribus de Israel.
Apocalipsis 21:12. “Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, QUE SON LOS DE LAS DOCE TRIBUS DE LOS HIJOS DE ISRAEL”.
Surgen muchos interrogantes por parte de los que incursionan en los estudios biblicos cuando leen en Apocalipsis que la santa ciudad de Jerusalén es la esposa del Cordero; teniendo en cuenta que la tradición protestante enseña que la iglesia es la novia de Cristo y futura esposa del Cordero. Igualmente existe confusión entre las expresiones “iglesia de Cristo” y “congregación de Israel”; el cual, con la ayuda del Espíritu Santo, daremos respuestas.
En lo que respecta a la “iglesia de Cristo” y “congregación de Israel”, la confusión deriva del cambio de idioma en que fueron escritos los libros de la biblia; siendo los del antiguo testamento en hebreo y los del nuevo, en griego. Igualmente existe una traducción en griego de los libros de la Torah o Pentateuco denominado “la Septuaginta”, que data del año 283 antes de Cristo; siendo esta traducción muy importante para dar la mejor respuesta a los interrogantes. La expresión hebrea “Kahal” y “Edah” se puede leer en cientos de versículos del canon hebraico que, al traerlo al español traducen como “congregación” y “Asamblea”. Citamos dos versículos traducidos al español como evidencias.
Éxodo 12:3. “Hablad a toda LA CONGREGACIÓN DE
ISRAEL, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las
familias de los padres, un cordero por familia”.
1 Crónicas 13:2. Y dijo David A TODA LA ASAMBLEA DE ISRAEL: Si os parece bien y si es la voluntad de Jehová nuestro Dios, enviaremos a todas partes por nuestros hermanos que han quedado en todas las tierras de Israel…
En cuanto a la palabra “iglesia” que se lee en el nuevo testamento, fue una adaptación castellana de la palabra griega “ekklesía”. Las palabras hebreas “Kahal” y “Edah”, como ya expusimos, significan congregación y asamblea; pero las dos, fueron traducidas como “ekklesía” en la Septuaginta; denotando una continuidad espiritual directa entre el antiguo y el nuevo testamento. Por otro lado, en el judaísmo tardío, la palabra griega “synagoge” se refería al pueblo judío en general que asistía a las sinagogas; y la palabra ekklesía se refería, al remanente de Israel que sería escogido por gracia a través de la fe en Cristo; siendo esta denominada por los primeros creyentes, como iglesia cristiana o de Cristo.
El desconocimiento en lo anterior expuesto, hace pensar que la iglesia de Cristo es una congregación diferente al pueblo de Israel; enseñando que solo los gentiles creyentes en el Mesías, conforman la iglesia de Cristo, y así mismo en la novia y futura esposa del Cordero; dejando un vacío doctrinal primeramente, para la salvación de la congregación de Israel, y en segunda instancia, para el papel espiritual que desempeñó la ciudad de Jerusalén, dejándola en segundo plano; cuando ciertamente la ciudad de Jerusalén es la verdadera esposa del Cordero. Por lo tanto, es un error afirmar que la iglesia es la novia o la esposa del Cordero; siendo basada en la mala interpretación que les han dado a las epístolas del apóstol Pablo; siendo la más relevante, la epístola escrita a los efesios; el cual citamos a continuación.
Efesios 5:23-24. porque el marido es cabeza de la mujer, así como CRISTO ES CABEZA DE LA IGLESIA, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como LA IGLESIA ESTÁ SUJETA A CRISTO, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
La representación literaria del anterior versículo, corresponde a una “analogía” para comparar la "semejanza jerárquica" que hay entre una pareja de casados y Cristo con Su asamblea de creyentes. Cristo es la cabeza visible de Su iglesia; o para que lo entendamos mejor, el líder de la congregación de creyentes. Por lo tanto, Pablo en ningún momento afirma en sus escritos, que Cristo es el novio o esposo de la iglesia.
Entonces, los versículos de éxodo 12:3 y 1 Crónicas 13:2, citados anteriormente junto con cientos más del antiguo testamento, nos demuestran que el pueblo de Israel desde la salida de Egipto, es la congregación o la iglesia del Creador (Jehová); y es la asamblea o la congregación de creyentes que será escogida como invitados a las fiestas de las bodas (Mateo 22:1-10). Y es de notar que, el apóstol Pablo no se equivocaba al escribir la epístola a los efesios; antes por el contrario, escribía en concordancia con los libros del antiguo testamento (Tanaj).
Por otro lado, la congregación o iglesia de Cristo es el remanente de Israel que está siendo escogido por gracia; ese remanente es conformado por todo aquel que atiende al llamado de invitación hecha por el Creador a la fiesta de las bodas. El evangelio de Mateo nos revela que fueron buenos y malos los que finalmente asistieron a la boda (ver 10); es decir, los que naturalmente fueron obedientes, y los que se arrepintieron de sus pecados atendiendo el llamado del Creador. Con el nuevo pacto o pacto renovado (Jeremías 31:31), no solo los descendientes de sangre de Abraham heredaran el beneficio de la promesa; sino también, se abren las puertas a las naciones gentiles para ser recibidos como invitados de las bodas a través de la fe en Jesucristo. Es decir, los reservados del viejo pacto más el remanente a escoger por gracia (Romanos 11:1-5), conformarían la congregación o la iglesia del pueblo santo de Dios. En resumida, el remanente lo integrarían tanto descendientes de las doce tribus de Israel, como gentiles de todas las naciones que crean fielmente en los mandamientos del Creador y en la fe de Su Palabra (Jesucristo). Con este cumplimiento profético, el Creador estaría glorificándose en la promesa hecha a Su siervo Abraham (Génesis 17:4-5), y posteriormente a José, hijo de Jacob, a través de su hijo menor Efraín.
Génesis 48:19. “Más su padre no quiso, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; también él vendrá a ser un pueblo, y será también engrandecido; pero su hermano menor será más grande que él, Y SU DESCENDENCIA FORMARÁ MULTITUD DE NACIONES”.
Después de dar respuesta a los interrogantes que generan las expresiones “congregación de Israel” e “iglesia de Cristo”, surge una nueva duda; y es con relación a la doctrina que se enseña sobre la dualidad o la trinidad de la deidad del Creador. En el estudio anterior titulado “JESÚS ES DIOS (JEHOVÁ), pudimos demostrar a través del evangelio de Juan 1:1, que Jesús es el mismo Creador; revelándonos que, “desde el principio, el Verbo era Dios” o “la Palabra era Dios”; y aunque en la versión Reina-Valera 1960, se tradujo como el “Verbo era Dios”, en el idioma original (griego), se puede traducir también como “la Palabra era Dios”. Igualmente, el apóstol Juan nos revela que “la Palabra del Creador” se hizo carne (Juan 1:14), dándole un Nombre sobre todo nombre (Filipenses 2:9), al que llamó Jesús (Mateo 1:21); el cual, por Él, fueron hechas todas las cosas (Juan 1:3). En conclusión, las Santas Escrituras revelan que Jesús es el mismo Creador (Jehová). Para un mayor conocimiento a este tema, recomendamos leer el estudio en mención “JESÚS ES DIOS (JEHOVÁ).
Al entender que no hay dos “Dioses” (el Padre y el Hijo), la persona que incursiona en los estudios de la biblia, toma un respiro; e igualmente resuelve un gran problema doctrinal de pensar que el Hijo tomaría la mujer del Padre para desposarla en matrimonio; siendo esto ilícito frente a lo escrito en el libro de Deuteronomio así:
Deuteronomio 22:30. “Ninguno tomará la mujer de su padre, ni profanará el lecho de su padre”.
¿Es lícito para la TORAH que una persona tome la mujer de su Padre? Ya citamos en Deuteronomio que ninguno tomará la mujer de su Padre, ni profanará el lecho de su Padre. Vemos que un hijo que toma la mujer de su padre en matrimonio, es considerado una relación ilegal para la Torah. Y esto se confirma como fornicación en el nuevo testamento o pacto restaurado (1 Corintios 5:1). Entonces, es igualmente un error pensar así, porque nuestra salvación se estaría basando en la transgresión de la Torah; especialmente porque el Creador nunca ha olvidado a Jerusalén (su esposa). Incluso prometió restaurarla y perdonar todos sus adulterios y habitar junto a ella.
Isaías 54:6-8. “Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada, dijo el Dios tuyo: Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias”.
El profeta Isaías nos confirma que el Creador manifiesta su misericordia con la ciudad que representa legalmente a Su pueblo santo.
Isaías 62:4. “Nunca más te llamarán Desamparada, ni tu tierra se dirá más Desolada; sino que serás llamada Hefzi-bá, y tu tierra, Beula; porque el amor de Jehová estará en ti, y tu tierra será desposada. Pues como el joven se desposa con la virgen, se desposarán contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo.
Hetzi-bá traduce en hebreo “mi deleite está en ella”; y Beula significa “desposada”.
Por otro lado, la entrega de la Ley (Torah) en el monte Sinaí, representó una “KETUVÁ” o un acta matrimonial entre el Creador y Jerusalén, siendo la congregación de Israel testigo o invitado a esa celebración. El apostol Pablo en su epístola a los gálatas, nos revela lo siguiente alegoría, así: "Agar es EL MONTE SINAÍ en Arabia, y corresponde a la JERUSALÉN actual, pues está junto con sus hijos, está en esclavitud" (Galatás 4:25). Esta "alegoría" referencia que el Sinaí representaba en esos momentos a la Jerusalén actual; para ser mas explícito, a la jerusalen terrenal de siempre; infiel y pecadora.
Al pueblo reunido en asamblea para ser testigo de la "ketuvá", se le dio el termino “Kahal”, que se tradujo al griego como "ekklesía" o ecclesía (del griego antiguo «ἐκκλησία»), asi mismo traduciéndose al español como “iglesia”, “congregación” o "asamblea". Entonces, el término iglesia no es un término del nuevo testamento, y tampoco es un término para referirse a los gentiles. En el Antiguo Testamento la palabra hebrea “Kahal”, que corresponde a “iglesia” (en griego ekklesía o ecclesía), designa al pueblo de Dios reunidos como "asamblea" en el desierto después de la liberación de Egipto.
Deuteronomio 9:10. “y me dio Jehová las dos tablas de piedra escritas con el dedo de Dios; y en ellas estaba escrito según todas las palabras que os habló Jehová en el monte, de en medio del fuego, EL DÍA DE LA ASAMBLEA”. (בְּי֥וֹם הַקָּהָֽל׃)
Aunque en la reina Valera 1960 se traduce como “el día de la asamblea”, igualmente se puede traducir como “el día de la iglesia”; tal y como está traducida en la septuaginta (ἐκκλησία). El Creador estaba reuniendo a Su pueblo en una congregación delante de Él; por lo tanto, “estaba formando un cuerpo de creyentes” a los que se les llamaría "los hijos de Israel"; es decir, los que creyeran fielmente, así como Abraham creyó; convirtiendose en hijos de la promesa (Romanos 9:8). Con esto, se estaría confirmando una relación matrimonial entre el Creador y Su pueblo santo representados por Jerusalén.
Hay un misterio en las Escrituras donde espiritualmente la congregación de Israel es representado por el nombre de Jerusalén. Teniendo en cuenta lo que Pablo revela a los gálatas; que la legalidad espiritual no es la boda entre el Creador y la congregación, sino entre "el Creador y Jerusalén"; convirtiendo a sus hijos o fieles creyentes en invitados de la boda. Para mayor entendimiento, es como si dos firmas o empresas se unieran para un proposito; perfeccionando los acuerdos a traves de una asamblea de socios, donde finalmente se levantaría un acta de compromiso (Ketuvá); decidiendo las empresas celebrar el logro, invitando a sus mejores y fieles funcionarios.
Comprobemos una vez mas lo anterior expuesto mediante el libro del profeta Ezequiel; el cual nos revela desde sus origenes, los amorios del Creador con Jerusalén, así:
Ezequiel 16:1-3. “Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, notifica a Jerusalén sus abominaciones, y di: Así ha dicho Jehová el Señor sobre Jerusalén: TU ORIGEN, TU NACIMIENTO, ES DE LA TIERRA DE CANAÁN; TU PADRE FUE AMORREO, Y TU MADRE HETEA”.
Pero el creador a pesar de la condición pagana de Jerusalén, se enamoró de ella; firmando un contrato matrimonial para santificarla o sacarla de ese estado de pecado.
Ezequiel 16:8-9. “Y pasé yo otra vez junto a ti, y te miré, y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti, y cubrí tu desnudez; Y TE DI JURAMENTO Y ENTRÉ EN PACTO CONTIGO, DICE JEHOVÁ EL SEÑOR, Y FUISTE MÍA. Te lavé con agua, y lavé tus sangres de encima de ti, y te ungí con aceite”.
El profeta Ezequiel nos hace mención de un pacto o un matrimonio con Jerusalén, mas no con el pueblo de Israel. Por lo tanto, este último era testigo o el invitado a la celebración. Y claro, el monte Sinaí en esos momentos representaría a la ciudad de Jerusalén, por no ser conocida todavía; y es aún, y no es conocida; porque vivimos en la exclavitud del pecado. Recordemos que el pensamiento de Israel era de una condición de exclavitud; y tanto el Sinaí como la Jerusalén actual representaban y aun representan la exclavitud; y es la alegoria que el apostol Pablo nos revela (Gálatas 4:25). El Creador al poseerla cubrió su desnudez con finos vestidos y adornos, hiciendola hermosa.
Ezequiel 16:15-16. “Pero confiaste en tu hermosura, Y TE PROSTITUISTE A CAUSA DE TU RENOMBRE, y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron; suya eras”. Y tomaste de tus vestidos, y te hiciste diversos lugares altos, y fornicaste sobre ellos; cosa semejante nunca había sucedido, ni sucederá más.
Recordemos que las acciones de los funcionarios o directivos, llevan a la empresa al exito a la fracaso; y es precisamente lo que sucede con el pueblo de Israel; invalidan el pacto del Sinaí, y por lo tanto afecta gravemente el nombre de la Jerusalen terrenal; generando un divorcio el cual nos lo revela el profeta Jeremías.
Jeremías 3:8. “Ella vio que por haber fornicado la rebelde Israel, YO LA HABÍA DESPEDIDO Y DADO CARTA DE REPUDIO; pero no tuvo temor la rebelde Judá su hermana, sino que también fue ella y fornicó”.
La nación de Israel por causa del pecado de Salomón, se dividió en dos reinos o casas: La "casa de Israel" o llamada "Efraín", por ser esta tribu la lider del reino; y la "casa de Judá". El anterior vérsiculo bíblico nos narra que la casa de Efraín o Israel, vió que habian dado carta de repudio; y fue cumplido cuando el imperio Asiria invade el territorio del reino y los deporta a lugares lejanos, para nunca regresar. El versiculo anterior continua narrando que la hermana Judá no tuvo temor y también fornicó; y se cumple con el exilio de este reino a Babilonia. El Creador permitió para este último reino, el regreso a la tierra prometida; determinando un tiempo de 70 semanas de años (490 años) para sellar la profecía ungiendo al Santo de los santos; poniendo fin al pecado a través del último sacrificio pascual. Cumplido el tiempo de las 70 semanas, nuevamente el pueblo judío entraría en la dispersión.
Nuestro Creador siempre ha estado dispuesto a perdonar; y el perdón se haría por medio de una restauración del pacto. Renovar la alianza que el Creador tenía con su esposa infiel, fue el plan de rescate a través de la gracia; dándole al pueblo de Israel una nueva oportunidad para que se arrepintiera de sus pecados.
Ezequiel 16:59-60. “Pero más ha dicho Jehová el Señor: ¿Haré yo contigo como tú hiciste, que menospreciaste el juramento para invalidar el pacto? Antes yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu juventud, y ESTABLECERÉ CONTIGO UN PACTO SEMPITERNO”.
Es muy interesante ver la promesa del nuevo pacto a través del profeta Jeremías. Todo el nuevo testamento (en hebreo, BRIT JADASHA), está basado en el siguiente versículo.
Jeremías 31:31. “He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales HARÉ NUEVO PACTO con la casa de Israel y con la casa de Judá”.
JADASHA viene de la raíz JADASH, que significa renovar, reparar o restaurar. Con esta nueva promesa, el Creador hará de estas dos tribus, una sola.
Ezequiel 37:21-22. “y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de todas partes, y los traeré a su tierra; Y LOS HARÉ UNA NACIÓN EN LA TIERRA, en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por rey; Y NUNCA MÁS SERÁN DOS NACIONES, NI NUNCA MÁS SERÁN DIVIDIDOS EN DOS REINOS”.
Aunque en Jeremías 31:31, se tradujo la palabra “Brit Jadasha” como nuevo pacto, lo correcto sería haberlo traducido como “pacto renovado”; toda vez que el Creador no está hablando de un nuevo pacto, sino de un pacto restaurado.
Isaías 1:26. “RESTAURARÉ TUS JUECES COMO AL PRINCIPIO, y tus consejeros como eran antes; entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel”.
Ahora, surge un nuevo interrogante en todo esto. El Creador promete que, si Su pueblo o esposa se arrepiente, la recibirá mediante la restauración del pacto. La palabra restaurar significa “volver a su estado original”. Entonces, ¿cómo es esto posible? Si la ley NO permite que el primer marido que da carta de divorcio a su mujer la vuelva a tomar.
Deuteronomio 4:24. “no podrá su primer marido, que la despidió, VOLVERLA A TOMAR PARA QUE SEA SU MUJER, después que fue envilecida; porque es abominación delante de Jehová, y no has de pervertir la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad”.
Aparentemente esto resultaría en una transgresión a la Torah, porque el acta de divorcio que el Creador dio a Jerusalén, representado espiritualmente al pueblo de Israel, imposibilitaba una reconciliación. A pesar que la biblia revela que el Creador dio carta de divorcio a Su esposa infiel, el mismo Creador dice ¡Vuelve a mí! “Volver” en hebreo es “SHUB”, de donde surge el termino "TESHUVÁ"; que significa “arrepentimiento” o “volver al Creador”.
Oseas 2:18-19. “En aquel tiempo haré para ti pacto con las bestias del campo, con las aves del cielo y con las serpientes de la tierra; y quitaré de la tierra arco y espada y guerra, y te haré dormir segura. Y TE DESPOSARÉ CONMIGO PARA SIEMPRE; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia”.
Entonces, ¿Cómo hará el Creador para que su esposa vuelva sin transgredir la Torah? A estos interrogantes la misma biblia da la respuesta; y esto es gracias a los conocimientos en la Torah que el Creador puso en el apostol Pablo.
Romanos 7:1-2. “¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que este vive? Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras este vive; PERO SI EL MARIDO MUERE, ELLA QUEDA LIBRE DE LA LEY DEL MARIDO”.
Pablo se refería a la ley del pecado; y afirmamos eso, porque es mencionado un versículo antes, así.
Romanos 6:23. “PORQUE LA PAGA DEL PECADO ES MUERTE, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”.
Aquí Pablo utiliza magistralmente la Torah para enseñarnos algo muy importante que, si el marido muere, la mujer queda libre de esa ley y no será llamada adultera; y la única manera en la que una adultera quede libre de la ley, es mediante la muerte. Porque la paga del pecado es la muerte. Una vez habiendo muerte, este decreto de adulterio deja de ser operante.
Romanos 7:3. “Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; PERO SI SU MARIDO MURIERE, ES LIBRE DE ESA LEY, de tal manera que, si se uniere a otro marido, no será adúltera. Así también vosotros, hermanos míos, HABÉIS MUERTO A LA LEY MEDIANTE EL CUERPO DE CRISTO, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios”.
El decreto de muerte de la mujer es asumido por medio del cuerpo del Mesías, convirtiéndose en el último Cordero de la Pascua. Entonces, ¿Por qué tuvo que morir el Cordero? ¿Fue para liberar a la esposa del Adulterio? Y la respuesta es sí. Pero luego fue resucitado para convertirse en el novio elegible de la mujer libre de adulterio. Es decir, El Creador volvería todo a su estado original a través del sacrificio; volviendo a restaurar el tabernáculo espiritual de "los hijos de Israel"; esa ciudad santa que se convertirá para siempre en Su esposa. Para mayor entendimiento, así como está profetizado que para la segunda venida del Mesías los que resucitaran en Cristo tendrán cuerpo glorificado o un cuerpo espiritual incorruptible, y los que estén vivos, sus cuerpos serán transformados (1 Corintios 15 51-52), así mismo la terrenal ciudad de Jerusalen al ser destruida a la venida del Mesias (Zacarias 14:4), igualmente Dios la transformaría en una ciudad santa y espiritual.
Concluyamos con los siguientes versículos; y prestemos mucha atención a lo que viene.
Ezequiel 26:10-13. “y te vestí de bordado, te calcé de tejón, te ceñí de lino y te cubrí de seda. TE ATAVIÉ CON ADORNOS, y puse brazaletes en tus brazos y collar a tu cuello. Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza. Así fuiste adornada de oro y de plata, Y TU VESTIDO ERA DE LINO FINO, seda y bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite; y fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar”.
Miren que el Creador ya había revelado esta boda a Ezequiel ante que a Juan; la misma descripción que nos da Apocalipsis de “esposa ataviada” y “vestida de lino fino”, lo encontramos en Ezequiel. Entonces, los anteriores versículos así lo afirman cuando narran que el Creador sacó a Jerusalén del paganismo (Ezequiel 16:1-3); pero ella confió en su hermosura y se prostituyó a causa de su renombre (Ezequiel 16:15). El Creador por Su amor e infinita misericordia, se sacrificó por ella rescatándola nuevamente de su condición pecaminosa; para volver a ser "la ciudad santa"; tal y como se profetiza en el versículo 8 del capítulo 19 del libro de Apocalipsis.
Apocalipsis 19:8. "Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplanceciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos·.
Preparémosno entonces como remanente de Israel para recibir la santificación; el cual es la tarjeta de invitación para atender el llamado a la celebración de las bodas, entre el Cordero y la ciudad espiritual de Jerusalén.

Comentarios
Publicar un comentario