¿TIENEN LOS CRISTIANOS QUE OBEDECER LA LEY DEL ANTIGUO TESTAMENTO?

 

Navegando un poco por internet, encontramos una publicación en la página de un ministerio cristiano evangélico denominado “Got Questions”, cuyo texto desarrollaba la respuesta sobre la pregunta «¿tienen los cristianos que obedecer la ley del antiguo testamento?» Nos entró curiosidad y empezamos a leer las primeras líneas del texto, llamándonos la atención el contenido del primer párrafo cuando inician afirmando que la ley del antiguo testamento fue dada a la «antigua nación de Israel» y no a «los cristianos»; y cuando terminan diciendo textualmente que, «cuando Jesús murió en la cruz, puso fin a la ley del Antiguo Testamento».

Sin el ánimo de entrar en contienda con los hermanos del ministerio de Got Questions, queremos con mucho respeto y con la humildad que nos caracteriza, sentar nuestro punto de vista sobre lo redactado en el primer párrafo de la publicación; reconociendo que, aunque no estamos en los tiempos del antiguo testamento, si hay una continuidad espiritual que no podemos dejar de lado; teniendo en cuenta lo que el apóstol Pablo nos dice en Romanos 11:1; al revelarnos que Dios no ha desechado a su pueblo Israel.

Para darle orden a nuestro punto de vista, hemos enumerando y resaltado con un color diferente cada línea del primer párrafo de la publicación en cuestión, con el propósito de analizar cada línea resaltada así:

1.    La ley del antiguo testamento fue dada a la antigua nación de Israel, no a los cristianos”.

Nuestro punto de vista:  El desconocimiento en la gramática en que fueron escritos los libros del nuevo testamento, hace pensar que la iglesia de Cristo es una congregación diferente a la de Israel, dejando un vacío doctrinal; primeramente, para la salvación de la congregación de Israel, y en segunda instancia, para el papel espiritual que desempeñó la ciudad de Jerusalén, dejándola en segundo plano.

La confusión deriva del cambio de idioma en que fueron escritos los libros de la biblia; siendo los del antiguo testamento en hebreo, y los del nuevo en griego. Igualmente existe una traducción en griego de los libros de la Torah o Pentateuco denominado “la Septuaginta”, que data del año 283 antes de Cristo; siendo esta traducción muy importante para dar la mejor respuesta a los interrogantes. La expresión hebrea “Kahal” y “Edah” se puede traducir en cientos de versículos del antiguo testamento, como “congregación” y “Asamblea”. Ponemos como ejemplo dos versículos donde se usa las palabras hebreas “Kahal” y “Edah”.  

Éxodo 12:3. «Hablad a toda la “CONGREGACIÓN” de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia».       

1 Crónicas 13:2. «Y dijo David a toda la “ASAMBLEA” de Israel: Si os parece bien y si es la voluntad de Jehová nuestro Dios, enviaremos a todas partes por nuestros hermanos que han quedado en todas las tierras de Israel».   

En cuanto a la palabra “iglesia” que se lee en el nuevo testamento, fue una adaptación castellana de la palabra griega “ekklesía”. Las palabras hebreas “Kahal” y “Edah”, como ya expusimos, significan congregación y asamblea; pero las dos, fueron traducidas como “ekklesía” en la Septuaginta; denotando una continuidad espiritual directa entre el antiguo y el nuevo testamento. Entonces, la palabra ekklesía en el nuevo testamento se refería al remanente de Israel que sería escogido por gracia a través de la fe en Cristo (Romanos 11:5-6); siendo esta denominada por los primeros creyentes, como iglesia cristiana o de Cristo.

2.    La ley estaba destinada a gobernar al pueblo del pacto de Dios que vivía en la tierra prometida.

Nuestro punto de vista: La ley no fue destinada a gobernar a un pueblo; El apóstol Pablo en el capítulo 3 de la epístola de gálatas, nos dice que la ley fue añadida a causa del pecado o de las transgresiones hasta que viniese la Simiente (Cristo), a quien fue hecha la promesa (ver 19). Versículos más adelante el apóstol nos revela que la ley ha sido nuestro ayo para llevarnos a Cristo (ver 24); pero con la venida de la fe, ya no estamos bajo ayo (ver 25).   

Para no crear confusión, este punto lo tenemos que dividir en dos partes con base a las palabras del apóstol Pablo escritas en Gálatas 3:24-25.

En la primera parte, el apóstol Pablo nos revela que la Ley ha sido nuestro “ayo” para llevarnos a Cristo (ver 24). Según el diccionario strong, el término “ayo” deriva de la palabra griega “paidagogós” (παιδαγωγόσ); que, en nuestra cultura occidental latina, este término se traduce como «tutor» o «pedagogo». El tutor en términos legales es aquella persona responsable de "cuidar" y "guiar" a una persona. Por lo tanto, si la ley hace parte de las Escrituras Sagradas, está en armonía para calificarla como útil para enseñar, para redargüir, para corregir y para instruir en justicia (1 Timoteo 3:16-17); sin esta enseñanza, es difícil conocer el camino que nos lleva a Cristo.

En la segunda parte, el apóstol Pablo nos revela que, con la venida de la fe, ya no estamos bajo ayo o bajo la tutoría de la ley (ver 25). En una interpretación espiritual podemos discernir que el problema no era la ley; porque a la verdad es santa, justa y buena (Romanos 7:12). Aquí el problema era la debilidad y la dureza del corazón del hombre, incapaz de cumplirla por sí misma. Esa misma dureza de cerviz y de corazón, fue lo que no permitió al pueblo de Israel conocer la finalidad de la ley, siendo esa finalidad: la justicia, la misericordia y la fe (Mateo 23:23). Por lo tanto, las viejas generaciones del pueblo de Israel se esclavizaron a cumplirlas al pie de la letra como estaban escritas; sin discernir el verdadero cumplimiento espiritual de la ley. La evidencia más próxima que tenemos está en el pasaje escrito en el evangelio de Juan 8:1:11, que trata sobre la mujer adúltera. Entonces preguntamos. ¿Estaba Jesús violando la ley del Sinaí o estaba enseñando su finalidad espiritual?

Con estas enseñanzas, el Mesías iniciaba el nuevo pacto; poniendo la ley en la mente a las nuevas generaciones; que, al practicarla con justicia, misericordia y fe, quedaban impresas en el corazón del hombre (Jeremías 31:31-33). Lo que Pablo revelaba entonces, es que ya no estábamos bajo la esclavitud de la letra, sino bajo la promesa de un buen Pastor que nos dará vida eterna; pero condicionada a practicar rectamente la finalidad de la ley; el cual vemos hoy en día que, a pesar que muchos líderes de congregaciones predican no estar bajo la ley, a la verdad si lo están; porque, aunque conocen mucho de las Escrituras Sagradas, desconocen su finalidad. ¡El que tenga entendimiento, que entienda!                  

3.    Algunas de las leyes tenían como objetivo enseñar a los israelitas como obedecer y complacer a Dios (los Diez Mandamientos, por ejemplo). Otras tenían como objetivo mostrar a los israelitas cómo adorar a Dios y expiar los pecados (a través del sistema de sacrificios). Algunas leyes tenían como objetivo diferenciar a los israelitas de otras naciones (por ejemplo, las normas sobre la comida y la vestimenta). Otras eran leyes civiles que les ayudaban a organizar su comunidad y a juzgar correctamente en asuntos judiciales. Ninguna de las leyes del Antiguo Testamento es obligatoria para los cristianos de hoy en día”.

Nuestro punto de vista: La afirmación que más nos sorprende leer del ministerio cristiano evangélico, es el primer punto que dice textualmente: Algunas de las leyes tenían como objetivo enseñar a los israelitas como obedecer y complacer a Dios (los Diez Mandamientos, por ejemplo). Esta afirmación del ministerio evangélico nos lleva a discernir que, según ellos ya no es necesario el cumplimiento de los diez mandamientos. Es decir, podemos robar, matar, abandonar a su suerte a nuestros padres y madres, fornicar, codiciar y otras más; cosa que lleva a contradecir todo el evangelio de salvación del apóstol Pablo; entre estos, cuando afirma que conoció la codicia, si la ley no dijera «no codiciarás» (Romanos 7:7).     

En lo que respecta “expiar los pecados a través del sistema de sacrificio”, los libros proféticos son muy claros al anunciar que el Mesías cumpliría con el ultimo sacrificio de pascua; por lo tanto, al morir Jesús, cesaban los sacrificios de animales, mas no la ley. Y sobre el tema de las vestimentas y la comida, tenemos que diferenciar las regiones, sin que el verdadero cristiano deba dejarse llevar por lo que está de moda en el mundo; ni en vestimenta ni en comida.

4.    Cuando Jesús murió en la cruz, puso fin a la ley del Antiguo Testamento.

Nuestro punto de vista: Jesús es el cumplimiento de las profecías y las leyes del viejo pacto; por lo tanto, con Su primera venida a la tierra no fueron cumplidas todas las profecías del antiguo testamento; toda vez que los libros de los profetas anuncian la segunda venida del Mesías en gloria para ejecutar el juicio final; que igualmente están consignados en el libro de apocalipsis, el cual hace parte del canon bíblico del nuevo testamento. Entre otras cosas, poner fin al antiguo testamento, es confirmar que la ley del Sinaí fue abolida, contradiciendo entonces lo que nuestro Señor Jesús reveló durante el sermón del monte.

Mateo 5:18. «Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido».

Que nosotros sepamos, todo no se ha cumplido todavía.

¡El que tenga entendimiento, que entienda!


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