¿LA FE INVALIDA LA LEY?
Por: Jesús Ramírez del Valle.
En estos
nuevos tiempos en que se da la restauración de Israel a través del Meshiaj
Yeshua (Jesucristo), se enseña que la ley fue abolida; y caen en ese error,
porque miran la ley desde la "perspectiva del pensamiento griego"; definiéndola
como una lista de reglas o normas, prohibiciones y multas; viéndose con una percepción
negativa.
Si miramos la ley desde la "perspectiva del pensamiento hebreo", la podemos definir como instrucción, enseñanza y direccionamiento; siendo vista con una percepción positiva. Entonces. ¿Cómo podríamos definir la ley o la Torah que el Eterno entregó a la congregación de Israel a través de Moisés en el monte Sinaí?
La Torah es el conjunto de instrucciones y enseñanzas impartidas por el Creador para la santificación de los hombres. Por lo tanto, no se puede ver con una percepción negativa, sino positiva; ni tampoco podemos creer que el Eterno anuló la ley a partir de la muerte del Mesías; por el contrario, la voluntad del Eterno es que busquemos la santificación (1 Tesalonicenses 4:3); y fue el motivo por el cual congregó al pueblo de Israel en el monte Sinaí para entregarle Su ley escrita en dos tablas de piedra (Éxodo 34:1-10). Con la entrega de la Ley, el Eterno firmaba un pacto con Su pueblo (Éxodo 34:10).
El apóstol Pablo en su epístola a los romanos nos revela que “la ley fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la Simiente a quien fue hecha la promesa” (Romanos 4:19). Entonces, la ley prepararía el camino hacia el Mesías para instruirnos en la fe; y eso nos confirmaría que la ley es instrucción, enseñanza y direccionamiento. Pero surge una pregunta ¿La fe invalida la ley? De ninguna manera nos revela el apóstol Pablo; sino por el contrario, la confirma (Romanos 3:31). La palabra traducida como “invalidar” en este texto es katargeo. Pablo utiliza esta palabra con frecuencia, y se la puede traducir como “hacer nula” (Romanos 3:3), “abolir” (Efesios 2:15), “perder su poder” (Romanos 6:6), o incluso “destruir” (1 Corintios 6:13). Indudablemente, si Pablo hubiese deseado apoyar la idea que la Ley había sido abolida en la cruz como afirman algunos hoy, este habría sido el momento. Pero Pablo no solamente niega esa idea con un enfático “no”, sino también que su evangelio confirma la Ley.
El plan de la justificación por la fe, fijó y proveyó el sacrificio expiatorio. Si la justificación por la fe invalidase la Ley, entonces no hubiese habido necesidad de la muerte expiatoria del Mesías para liberar al transgresor de sus pecados. Además, la fe genuina implica en sí misma una disposición de obediencia a la Ley del Eterno.
Piensa detenidamente en todo lo que implicaría si el apóstol Pablo efectivamente hubiera dado a entender que la fe anula la necesidad de guardar la Ley. Entonces, por ejemplo, el adulterio, el robo e incluso el homicidio ¿dejarían de ser pecados? El apostol Pablo nuevamente nos da la respuesta así.
Romanos 5:13. "Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado".
Si el eterno hubiera abolido la ley, ya el adulterio, el robo e incluso el homicidio, no fuera pecado; y no se podría culpar a nadie por esas acciones.
¡El que tenga entendimiento, que entienda!
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