IGLESIA DE CRISTO vs CONGREGACIÓN DE ISRAEL
Éxodo 12:3. “𝑯𝒂𝒃𝒍𝒂𝒅 𝒂 𝒕𝒐𝒅𝒂 𝒍𝒂 𝑪𝑶𝑵𝑮𝑹𝑬𝑮𝑨𝑪𝑰𝑶́𝑵 𝒅𝒆 𝑰𝒔𝒓𝒂𝒆𝒍, 𝒅𝒊𝒄𝒊𝒆𝒏𝒅𝒐: 𝑬𝒏 𝒆𝒍 𝒅𝒊𝒆𝒛 𝒅𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒆 𝒎𝒆𝒔 𝒕𝒐́𝒎𝒆𝒔𝒆 𝒄𝒂𝒅𝒂 𝒖𝒏𝒐 𝒖𝒏 𝒄𝒐𝒓𝒅𝒆𝒓𝒐 𝒔𝒆𝒈𝒖́𝒏 𝒍𝒂𝒔 𝒇𝒂𝒎𝒊𝒍𝒊𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒑𝒂𝒅𝒓𝒆𝒔, 𝒖𝒏 𝒄𝒐𝒓𝒅𝒆𝒓𝒐 𝒑𝒐𝒓 𝒇𝒂𝒎𝒊𝒍𝒊𝒂”.
1 Crónicas 13:2. "𝒀 𝒅𝒊𝒋𝒐 𝑫𝒂𝒗𝒊𝒅 𝒂 𝒕𝒐𝒅𝒂 𝒍𝒂 𝑨𝑺𝑨𝑴𝑩𝑳𝑬𝑨 𝒅𝒆 𝑰𝒔𝒓𝒂𝒆𝒍: 𝑺𝒊 𝒐𝒔 𝒑𝒂𝒓𝒆𝒄𝒆 𝒃𝒊𝒆𝒏 𝒚 𝒔𝒊 𝒆𝒔 𝒍𝒂 𝒗𝒐𝒍𝒖𝒏𝒕𝒂𝒅 𝒅𝒆 𝑱𝒆𝒉𝒐𝒗𝒂́ 𝒏𝒖𝒆𝒔𝒕𝒓𝒐 𝑫𝒊𝒐𝒔, 𝒆𝒏𝒗𝒊𝒂𝒓𝒆𝒎𝒐𝒔 𝒂 𝒕𝒐𝒅𝒂𝒔 𝒑𝒂𝒓𝒕𝒆𝒔 𝒑𝒐𝒓 𝒏𝒖𝒆𝒔𝒕𝒓𝒐𝒔 𝒉𝒆𝒓𝒎𝒂𝒏𝒐𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒉𝒂𝒏 𝒒𝒖𝒆𝒅𝒂𝒅𝒐 𝒆𝒏 𝒕𝒐𝒅𝒂𝒔 𝒍𝒂𝒔 𝒕𝒊𝒆𝒓𝒓𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝑰𝒔𝒓𝒂𝒆𝒍…".
Utilizando la herramienta “𝗦𝘁𝗿𝗼𝗴𝗻”, el cual es un diccionario con una lista alfabética de todas las palabras hebreas, arameas y griegas que se usa en el Antiguo y Nuevo Testamento del canón bíblico para la concordancia de su significado entre un idioma y otro, podemos evidenciar que las palabras hebreas “𝗘𝗱𝗮́” (עֵדָה) y “𝗖𝗮𝗷𝗮́𝗹” (קָהָל), son sinónimas; traduciendo al español como “𝗰𝗼𝗻𝗴𝗿𝗲𝗴𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻, 𝗮𝘀𝗮𝗺𝗯𝗹𝗲𝗮, 𝗿𝗲𝘂𝗻𝗶𝗼́𝗻, 𝗺𝘂𝗹𝘁𝗶𝘁𝘂𝗱, 𝗼 𝗽𝘂𝗲𝗯𝗹𝗼” entre otras. Igualmente, si buscamos el significado de la palabra griega “ekklesía” (ἐκκλησία) en español, la herramienta Strogn igualmente nos arroja el mismo significado de “𝗰𝗼𝗻𝗴𝗿𝗲𝗴𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻, 𝗮𝘀𝗮𝗺𝗯𝗹𝗲𝗮, 𝗿𝗲𝘂𝗻𝗶𝗼́𝗻”.
Tenemos que aclarar que la palabra “iglesia” que usó la versión Reina-Valera, no es una traducción sino una "𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗹𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻"; es decir, es el resultado de una “𝘀𝗶𝗺𝗶𝗹𝗶𝘁𝘂𝗱 𝗳𝗼𝗻𝗲́𝘁𝗶𝗰𝗮” de la palabra griega “ekklesía”; que se refiere como ya mencionamos, a una reunión, congregación o asamblea de personas; y toma mas fuerza al traducirla por la fonética griega, que, por su significado; basándonos que, para la época en que fue traducida la versión Reina-Valera, aunque todavía dominaba política y militarmente el imperio romano, los griegos predominaban cultural y lingüísticamente. Igual sucede con la palabra “𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨”, que se transliteró o derivó fonéticamente del griego “𝗖𝗵𝗿𝗶𝘀𝘁𝗼𝘀” (Χριστός), que significan en español “ungido o mesías”.
Después de explicar las anteriores concordancias de significado que hay en el canón bíblico para los nombres y las expresiones entre un idioma y otro; podemos retomar con una mayor claridad la expresión “𝗶𝗴𝗹𝗲𝘀𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗖𝗿𝗶𝘀𝘁𝗼”; que denota una continuidad espiritual directa entre el antiguo y el nuevo testamento. Es decir, la fonética que hubo a raíz de las traducciones, cambió el sentido doctrinal; toda vez que no tuvieron en cuenta la continuidad espiritual que hay entre las expresiones “𝐜𝐨𝐧𝐠𝐫𝐞𝐠𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐈𝐬𝐫𝐚𝐞𝐥” e “𝗶𝗴𝗹𝗲𝘀𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗖𝗿𝗶𝘀𝘁𝗼”. La promesa y la palabra del Eterno o de Jehová, es dirigida para una sola congregación. Cuando el Eterno habló a Abraham, le prometió que, a través de su Simiente, serían benditas todas las naciones de la tierra.
Génesis 22:18. "𝑬𝑵 𝑻𝑼 𝑺𝑰𝑴𝑰𝑬𝑵𝑻𝑬 𝑺𝑬𝑹𝑨́𝑵 𝑩𝑬𝑵𝑫𝑰𝑻𝑨𝑺 𝑻𝑶𝑫𝑨𝑺 𝑳𝑨𝑺 𝑵𝑨𝑪𝑰𝑶𝑵𝑬𝑺 𝑫𝑬 𝑳𝑨 𝑻𝑰𝑬𝑹𝑹𝑨, 𝒑𝒐𝒓 𝒄𝒖𝒂𝒏𝒕𝒐 𝒐𝒃𝒆𝒅𝒆𝒄𝒊𝒔𝒕𝒆 𝒂 𝒎𝒊 𝒗𝒐𝒛”.
El apóstol Pablo en su carta a los gálatas, cita el anterior versículo para aclarar que el beneficio de la promesa no involucra solamente a los descendientes de Abraham por sangre; porque a través de su “𝗦𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲” (en singular), tendrían oportunidad todas las naciones o todos los pueblos gentiles de la tierra de pertenecer a la congregación de Israel; o lo que es lo mismo, a la iglesia de Cristo. Igualmente, el apóstol aclara que, el Simiente es Cristo o el Mesías.
Gálatas 3:16. “𝑨𝒉𝒐𝒓𝒂 𝒃𝒊𝒆𝒏, 𝒂 𝑨𝒃𝒓𝒂𝒉𝒂𝒎 𝒇𝒖𝒆𝒓𝒐𝒏 𝒉𝒆𝒄𝒉𝒂𝒔 𝒍𝒂𝒔 𝒑𝒓𝒐𝒎𝒆𝒔𝒂𝒔, 𝒀 𝑨 𝑺𝑼 𝑺𝑰𝑴𝑰𝑬𝑵𝑻𝑬. 𝑵𝒐 𝒅𝒊𝒄𝒆: 𝒀 𝒂 𝒍𝒂𝒔 𝒔𝒊𝒎𝒊𝒆𝒏𝒕𝒆𝒔, 𝒄𝒐𝒎𝒐 𝒔𝒊 𝒉𝒂𝒃𝒍𝒂𝒔𝒆 𝒅𝒆 𝒎𝒖𝒄𝒉𝒐𝒔, 𝒔𝒊𝒏𝒐 𝒄𝒐𝒎𝒐 𝒅𝒆 𝒖𝒏𝒐: 𝒀 𝑨 𝑻𝑼 𝑺𝑰𝑴𝑰𝑬𝑵𝑻𝑬, 𝑳𝑨 𝑪𝑼𝑨𝑳 𝑬𝑺 𝑪𝑹𝑰𝑺𝑻𝑶”.
La ley que fue entregada a Moisés en el monte Sinaí representaba la “𝗣𝗮𝗹𝗮𝗯𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗘𝘁𝗲𝗿𝗻𝗼”; y esa palabra fue escrita o grabada en dos tablas de piedras que solo las doce tribus, mal o bien, administraban su cumplimiento; no dando chance a las naciones extranjeras de conocer la ley. A través del tiempo, las doce tribus violaron el pacto del Sinaí, generando que fueran expulsados de la congregación. En el libro del profeta Jeremías, el Eterno nos revela este hecho a través del simbolismo de un “𝗼𝗹𝗶𝘃𝗼 𝘃𝗲𝗿𝗱𝗲”; cuyas ramas que representan las doce tribus, fueron quebradas o cortadas.
Jeremías 11:16-17. “𝑶𝒍𝒊𝒗𝒐 𝒗𝒆𝒓𝒅𝒆, 𝒉𝒆𝒓𝒎𝒐𝒔𝒐 𝒆𝒏 𝒔𝒖 𝒇𝒓𝒖𝒕𝒐 𝒚 𝒆𝒏 𝒔𝒖 𝒑𝒂𝒓𝒆𝒄𝒆𝒓, 𝒍𝒍𝒂𝒎𝒐́ 𝑱𝒆𝒉𝒐𝒗𝒂́ 𝒕𝒖 𝒏𝒐𝒎𝒃𝒓𝒆. 𝑨 𝒍𝒂 𝒗𝒐𝒛 𝒅𝒆 𝒓𝒆𝒄𝒊𝒐 𝒆𝒔𝒕𝒓𝒆́𝒑𝒊𝒕𝒐 𝑯𝑰𝒁𝑶 𝑬𝑵𝑪𝑬𝑵𝑫𝑬𝑹 𝑭𝑼𝑬𝑮𝑶 𝑺𝑶𝑩𝑹𝑬 𝑬́𝑳, 𝒀 𝑸𝑼𝑬𝑩𝑹𝑨𝑹𝑶𝑵 𝑺𝑼𝑺 𝑹𝑨𝑴𝑨𝑺. 𝑷𝒐𝒓𝒒𝒖𝒆 𝑱𝒆𝒉𝒐𝒗𝒂́ 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒆𝒋𝒆́𝒓𝒄𝒊𝒕𝒐𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒕𝒆 𝒑𝒍𝒂𝒏𝒕𝒐́ 𝒉𝒂 𝒑𝒓𝒐𝒏𝒖𝒏𝒄𝒊𝒂𝒅𝒐 𝒎𝒂𝒍 𝒄𝒐𝒏𝒕𝒓𝒂 𝒕𝒊, 𝒂 𝒄𝒂𝒖𝒔𝒂 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒎𝒂𝒍𝒅𝒂𝒅 𝒒𝒖𝒆 𝒍𝒂 𝒄𝒂𝒔𝒂 𝒅𝒆 𝑰𝒔𝒓𝒂𝒆𝒍 𝒚 𝒍𝒂 𝒄𝒂𝒔𝒂 𝒅𝒆 𝑱𝒖𝒅𝒂́ 𝒉𝒂𝒏 𝒉𝒆𝒄𝒉𝒐, 𝒑𝒓𝒐𝒗𝒐𝒄𝒂́𝒏𝒅𝒐𝒎𝒆 𝒂 𝒊𝒓𝒂 𝒄𝒐𝒏 𝒊𝒏𝒄𝒆𝒏𝒔𝒂𝒓 𝒂 𝑩𝒂𝒂𝒍”.
Terminado el plazo establecido, la Palabra del Eterno se hace carne (Juan 1:1-3), recibiendo un nombre sobre todo nombre (Filipenses 2:9-10), siendo ese nombre “𝗬𝗲𝘀𝗵𝘂́𝗮” (Mateo 1:21); quien a través de la Palabra se daría cumplimiento a la profecía (Génesis 22:18). Siglos antes de darse este cumplimiento, el Eterno revelaba nuevamente al profeta Jeremías la renovación del pacto del Sinaí; que consistía en darle una nueva oportunidad a estas tribus para arrepentirse de sus pecados; que tiempo antes, ese pecado había ocasionado la división del reino unificado en dos; formándose así la 𝗰𝗮𝘀𝗮 𝗱𝗲 𝗝𝘂𝗱𝗮́ 𝘆 𝗹𝗮 𝗰𝗮𝘀𝗮 𝗱𝗲 𝗜𝘀𝗿𝗮𝗲𝗹 𝗼 𝗘𝗳𝗿𝗮𝗶́𝗻; pero con esta última casa en mención, el Eterno le daría su ley en la mente y se las escribirá en su corazón; y la razón, es porque esta casa había olvidado la ley del Eterno, y al ser esparcida por toda la tierra, las futuras generaciones no tendría quien se las enseñara.
Jeremías 31:33. “𝑷𝒆𝒓𝒐 𝒆𝒔𝒕𝒆 𝒆𝒔 𝒆𝒍 𝒑𝒂𝒄𝒕𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒉𝒂𝒓𝒆́ 𝑪𝑶𝑵 𝑳𝑨 𝑪𝑨𝑺𝑨 𝑫𝑬 𝑰𝑺𝑹𝑨𝑬𝑳 𝒅𝒆𝒔𝒑𝒖𝒆́𝒔 𝒅𝒆 𝒂𝒒𝒖𝒆𝒍𝒍𝒐𝒔 𝒅𝒊́𝒂𝒔, 𝒅𝒊𝒄𝒆 𝑱𝒆𝒉𝒐𝒗𝒂́: 𝑫𝒂𝒓𝒆́ 𝒎𝒊 𝒍𝒆𝒚 𝒆𝒏 𝒔𝒖 𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆, 𝒚 𝒍𝒂 𝒆𝒔𝒄𝒓𝒊𝒃𝒊𝒓𝒆́ 𝒆𝒏 𝒔𝒖 𝒄𝒐𝒓𝒂𝒛𝒐́𝒏; 𝒚 𝒚𝒐 𝒔𝒆𝒓𝒆́ 𝒂 𝒆𝒍𝒍𝒐𝒔 𝒑𝒐𝒓 𝑫𝒊𝒐𝒔, 𝒚 𝒆𝒍𝒍𝒐𝒔 𝒎𝒆 𝒔𝒆𝒓𝒂́𝒏 𝒑𝒐𝒓 𝒑𝒖𝒆𝒃𝒍𝒐”.
Quebrar del olivo las ramas que eran representadas por las doce tribus, significó la expulsión de la congregación de Israel; y es de anotar que, la casa de Judá también fue deportada hacía babilonia, pero con la diferencia que el eterno les permitió regresar en un corto tiempo; reestableciendo las enseñanzas de la ley y reedificando la ciudad y el templo; pero al dar inicio la profecía mesiánica, nuevamente esta casa sería expulsada hacia diferentes puntos de la tierra; lugar donde permanecieron por muchos siglos; pero gracias a la misericordia del Eterno, nuevamente en estos tiempos finales volvieron a la tierra conservando aparentemente la ley. El nuevo pacto establecido por el Eterno, consiste en la unificación de estas dos casas en una sola congregación o en una sola iglesia a través del Mesías o de Cristo (Ezequiel 37:21-23). El apóstol Pablo en su epístola a los romanos, nos revela que el Eterno restaurará las ramas del olivo verde, permitiendo injertar ramas silvestres al tallo cultivado; y así mismo las ramas naturales que fueron desgajadas, serán insertadas en su propio olivo.
Romanos 11:24. “𝑷𝒐𝒓𝒒𝒖𝒆 𝒔𝒊 𝒕𝒖́ 𝒇𝒖𝒊𝒔𝒕𝒆 𝒄𝒐𝒓𝒕𝒂𝒅𝒐 𝒅𝒆𝒍 𝒒𝒖𝒆 𝒑𝒐𝒓 𝒏𝒂𝒕𝒖𝒓𝒂𝒍𝒆𝒛𝒂 𝒆𝒔 𝒐𝒍𝒊𝒗𝒐 𝒔𝒊𝒍𝒗𝒆𝒔𝒕𝒓𝒆, 𝒚 𝒄𝒐𝒏𝒕𝒓𝒂 𝒏𝒂𝒕𝒖𝒓𝒂𝒍𝒆𝒛𝒂 𝒇𝒖𝒊𝒔𝒕𝒆 𝒊𝒏𝒋𝒆𝒓𝒕𝒂𝒅𝒐 𝒆𝒏 𝒆𝒍 𝒃𝒖𝒆𝒏 𝒐𝒍𝒊𝒗𝒐, ¿𝑪𝑼𝑨́𝑵𝑻𝑶 𝑴𝑨́𝑺 𝑬𝑺𝑻𝑶𝑺, 𝑸𝑼𝑬 𝑺𝑶𝑵 𝑳𝑨𝑺 𝑹𝑨𝑴𝑨𝑺 𝑵𝑨𝑻𝑼𝑹𝑨𝑳𝑬𝑺, 𝑺𝑬𝑹𝑨́𝑵 𝑰𝑵𝑱𝑬𝑹𝑻𝑨𝑫𝑶𝑺 𝑬𝑵 𝑺𝑼 𝑷𝑹𝑶𝑷𝑰𝑶 𝑶𝑳𝑰𝑽𝑶?”.
Este simbolismo representa que las generaciones de ambas casas (Juda y Efraín), tendrán la oportunidad de ser parte de la congregación de Israel o de la iglesia de Cristo a través de Yeshúa (Jesús); representando la casa de Judá a la comunidad judía, y la casa de Efraín a las naciones o gentiles.
En conclusión, podemos resumir que la expresión “𝗶𝗴𝗹𝗲𝘀𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗖𝗿𝗶𝘀𝘁𝗼” utilizada en las epístolas del nuevo testamento, es la continuidad espiritual y directa de la expresión “𝗰𝗼𝗻𝗴𝗿𝗲𝗴𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗜𝘀𝗿𝗮𝗲𝗹”, que se menciona en los libros que conforman el canon bíblico del antiguo testamento; el cual, es un error pensar que la iglesia de Cristo es una nueva congregación que se formó a partir de la muerte y resurrección del Mesías Rey; toda vez que carecería de validez el versículo 18 del capítulo 22 del libro de Génesis, y otros versículos muy importante narrados en la carta a los efesios así:
Efesios 2:12-13. “𝑬𝒏 𝒂𝒒𝒖𝒆𝒍 𝒕𝒊𝒆𝒎𝒑𝒐 𝒆𝒔𝒕𝒂𝒃𝒂𝒊𝒔 𝒔𝒊𝒏 𝑪𝒓𝒊𝒔𝒕𝒐, 𝑨𝑳𝑬𝑱𝑨𝑫𝑶𝑺 𝑫𝑬 𝑳𝑨 𝑪𝑰𝑼𝑫𝑨𝑫𝑨𝑵𝑰́𝑨 𝑫𝑬 𝑰𝑺𝑹𝑨𝑬𝑳 𝒀 𝑨𝑱𝑬𝑵𝑶𝑺 𝑨 𝑳𝑶𝑺 𝑷𝑨𝑪𝑻𝑶𝑺 𝑫𝑬 𝑳𝑨 𝑷𝑹𝑶𝑴𝑬𝑺𝑨, 𝒔𝒊𝒏 𝒆𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂𝒏𝒛𝒂 𝒚 𝒔𝒊𝒏 𝑫𝒊𝒐𝒔 𝒆𝒏 𝒆𝒍 𝒎𝒖𝒏𝒅𝒐. 𝑷𝒆𝒓𝒐 𝒂𝒉𝒐𝒓𝒂 𝒆𝒏 𝑪𝒓𝒊𝒔𝒕𝒐 𝑱𝒆𝒔𝒖́𝒔, 𝒗𝒐𝒔𝒐𝒕𝒓𝒐𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒏 𝒐𝒕𝒓𝒐 𝒕𝒊𝒆𝒎𝒑𝒐 𝒆𝒔𝒕𝒂𝒃𝒂𝒊𝒔 𝒍𝒆𝒋𝒐𝒔, 𝒉𝒂𝒃𝒆́𝒊𝒔 𝒔𝒊𝒅𝒐 𝒉𝒆𝒄𝒉𝒐𝒔 𝒄𝒆𝒓𝒄𝒂𝒏𝒐𝒔 𝒑𝒐𝒓 𝒍𝒂 𝒔𝒂𝒏𝒈𝒓𝒆 𝒅𝒆 𝑪𝒓𝒊𝒔𝒕𝒐”.
A aquellas personas que creen que la iglesia de Cristo es una congregación diferente a Israel, le hacemos las siguientes preguntas.
¿𝗤𝘂𝗲́ 𝗰𝗶𝘂𝗱𝗮𝗱𝗮𝗻𝗶́𝗮 𝘁𝗲𝗻𝗱𝗿𝗮́ 𝗲𝗻𝘁𝗼𝗻𝗰𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝗶𝗴𝗹𝗲𝘀𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗖𝗿𝗶𝘀𝘁𝗼? ¿𝗦𝗲𝗿𝗮́ 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮 𝗶𝗴𝗹𝗲𝘀𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗖𝗿𝗶𝘀𝘁𝗼 𝘀𝗲𝗿𝗮́ 𝗮𝗷𝗲𝗻𝗮 𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗽𝗮𝗰𝘁𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗼𝗺𝗲𝘀𝗮? ¿𝗦𝗲𝗿𝗮́ 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗹 𝗘𝘁𝗲𝗿𝗻𝗼 𝗿𝗲𝗰𝗶𝗯𝗶𝗿𝗮́ 𝗱𝗼𝘀 𝗽𝘂𝗲𝗯𝗹𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗮𝗱𝗶𝗰𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗦𝘂 𝗽𝗮𝗹𝗮𝗯𝗿𝗮?
Que el amor del Eterno y el poder de Su Espíritu se derrame sobre todos ustedes.

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