¿SON LA MUERTE Y EL HADES SERES ESPIRITUALES?
Por: Jesús Ramírez del Valle.
La traducción común del griego al español de la palabra hái·des (hades), posiblemente signifique “el lugar no visto”. Esta palabra aparece un total de diez veces en los manuscritos más antiguos de las escrituras griegas cristianas (Mateo 11:23; Mateo 16:18; Lucas 10:15; Lucas 16:23; Hechos 2:27, 31; Apocalipsis 1:18; Apocalipsis 6:8; Apocalipsis 20:13-14).
La traducción de la Septuaginta, usó la palabra “Hades” setenta y tres veces; sesenta de las cuales fue para traducir la palabra hebrea sche´óhl, que comúnmente se transcribe “Seol”. Lucas, el escritor inspirado del libro de Hechos, mostró con toda claridad que la palabra Hades que se escribió en los libros y epístolas del nuevo testamento, era el equivalente al Seol del antiguo testamento.
Salmos 16:10. «Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción».
Hechos 2:27. «Porque no dejarás mi alma en el Hades,
Ni permitirás que tu Santo vea corrupción»
El contexto bíblico de estas dos palabras nos revela que el Hades o el Seol, es el lugar donde las personas al morir, reposan o duermen.
En el sexto día de la creación, “Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un SER VIVIENTE” (Génesis 2:7). Con la primera epístola o carta escrita por el apóstol Pablo a los Corintos, nos da a entender que la palabra “ser”, se homologa con la palabra “alma”. Leamos el versículo de Pablo así: “Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán ALMA VIVIENTE… (1 Corintios 15:45).
Entonces, la fórmula de la vida o de nuestra existencia es: "Polvo de la tierra más aliento de vida". Al separarse estos dos partes se produce la muerte. Las Sagradas Escrituras nos da claras pistas que el Eterno creó al hombre para que viviera por siempre con Él; toda vez que predestinó a un pueblo para que fuéramos santificado (Efesios 1:4-5); es decir, el Eterno como arquitecto de la vida trazó un plan antes de poner en ejecución Su proyecto divino; haciendo carne Su Palabra como base o fundamento; y al hombre, como miembro de un pueblo santo. Y fue por eso que, por la Palabra del Eterno fuimos creados (Juan 1:1-3).
Ya en ejecución el proyecto divino, es sembrada la semilla del mal por parte de satanás. desobedeciendo los primeros hombres creados la orden estricta del Eterno; ocasionando que el plan divino tomara un nuevo rumbo; siendo el hombre expulsado del huerto del Edén. La desobediencia generó, la participación de la muerte y el hades, como dos nuevos poderes espirituales en la vida del hombre.
De acuerdo al contexto bíblico del libro de Apocalipsis, podemos discernir que la muerte y el hades son poderes espirituales, cada uno en funciones diferentes. La muerte, como el poder de separar la vida del cuerpo de una persona. Al ocurrir esto, el cuerpo vuelve al polvo y el espíritu o el aliento de vida vuelve a Dios (Eclesiastés 12:7). Y el hades, como el poder de mantener cautiva las memorias de los que mueren o duermen dentro de una dimensión desconocida para el hombre. La biblia la nombra como las partes más bajas de la tierra (Efesios 4:9). El Mesías al morir en la cruz, estuvo también en esa dimensión, pero no por mucho tiempo; toda vez que logró vencer a la muerte en tres días y en tres noches (Mateo 12:40); "llevándose cautiva, la cautividad a lo alto"; es decir, el Mesías bajo a las partes mas bajas de la tierra (Efesios 4:9), tomando control de las llaves de la muerte y del hades (Apocalipsis 1:18), garantizando la resurrección de los muertos para los últimos tiempos.
La biblia desde el antiguo testamento y después en el nuevo, menciona que el Seol o el hades tiene puertas (Isaías 38:10 y Mateo 16:18); revelándonos, que no prevalecerán cerradas para los muertos en el Mesías; porque para su segunda venida, abrirá esas puertas para dar vida; teniendo en cuenta que debe cumplirse lo profetizado por Daniel cuando expresa en su libro: “Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, UNOS PARA VIDA ETERNA, y otros para vergüenza y confusión perpetua” (Daniel 12:2). Igualmente, el apóstol Juan nos confirma estos hechos, así: “Y LOS QUE HICIERON LO BUENO, SALDRÁN A RESURRECCIÓN DE VIDA; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación”. (Juan 5:29).
La muerte y el hades siempre son relacionados juntos en el libro de Apocalipsis; y es otro soporte bíblico que tenemos para discernir que el hades o Seol es un poder espiritual, mas no literalmente una región ni un abismo.
Apocalipsis 6:8. «Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre MUERTE, Y EL HADES le seguía; y le fue dada POTESTAD sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra».
Como ya
mencionamos, no podemos tomar literalmente el anterior versículo; teniendo en
cuenta que el libro de apocalipsis está lleno de simbolismos; entendiendo que el caballo representa la fuerza del
poder de la muerte. Igualmente nos damos cuenta que el poder de la muerte es
seguido por el poder del hades; y aunque estos dos poderes ya no tienen control
propio, igualmente les fueron dada potestad para matar. Para el día de la
resurrección de los muertos, ni la muerte ni el hades tendrán incidencia en
esta decisión; toda vez y como ya expusimos, fueron vencidos por el Mesías, y dominados bajo el poder celestial. Al final de los tiempos para el juicio del
gran trono blanco, la muerte y el hades entregarán los muertos; aquellos
muertos que no se arrepintieron e hicieron la guerra contra el reino de
Jesucristo; el cual finalmente estos dos poderes, serán lanzados al lago de
fuego.
Miremos con atención lo siguiente. Si la muerte y el hades no fueran poderes espirituales, no serían arrojados al lago de fuego. El mar, a pesar que entregó sus muertos, no será arrojado al lago ardiente. ¿Porqué? Porque el mar no es un poder espiritual, sino una región o un abismo. Miremos que la bestia y el falso profeta como poder espiritual, también serán arrojados al lago de fuego (Apocalipsis 19:20). Igualmente, el mismo satanás al cumplirse los mil años del gobierno del Mesías, será arrojado al lago de fuego (Apocalipsis 20:10).
De acuerdo con lo expuesto y hasta el cumplimiento de la segunda venida del Mesías a la tierra, las memorias de las personas al morir son cautiva por el poder espiritual del hades; y mientras eso suceda, las memorias de los que mueren serán puesto en olvido; por lo tanto, nada sabrán de la vida (Eclesiastés 9:5). Muchos malinterpretan este versículo pensando que Dios se olvidará de los que mueren, y es todo lo contrario; porque los muertos no recordarán al Eterno, ni a sus padres, ni a sus hermanos, ni a sus seres queridos, mientras permanezcan en estado de inconciencia. El Salmo 6:5, así nos lo confirma: “Porque en la muerte NO HAY MEMORIA DE TÍ; En el Seol, ¿quién te alabará?”
Entonces, si en el hades o seol NO hay memoria, ¿Cómo podemos entender la parábola de “el rico y Lázaro? (Lucas 16:19-31).
En primera instancia tenemos que tener en cuenta el contexto de la lectura. Al inicio del capítulo 15, la lectura nos revela que los fariseos y escribas murmuraban mientras Jesús comía con los publicanos y pecadores (Lucas 15:1-2). Seguidamente el capítulo en mención narra una serie de parábolas que dan continuidad en el capítulo 16 con el “mayordomo infiel”; pero después de terminada esta parábola, el texto describe a los fariseos como personas avaras que se justificaban por sí misma; es decir, eran sabios en su sabiduría de hombre para oprimir al débil; teniendo por sublime lo que para el Eterno es abominación (Lucas 16:14-15). La parábola del rico y Lázaro es comparada por el Mesías con la situación de los fariseos y los débiles; el rico representando a los fariseos y Lázaro a los pobres o débiles.
Tenemos que tener en cuenta que el contexto del capítulo 15 de Lucas se refiere a las riquezas injustas (Lucas 16:10-11), y es narrada a través de las parábolas del “mayordomo infiel” y “el rico y Lázaro”. Centrándonos en la parábola del rico y Lázaro, podemos ver por la redacción de la lectura, dos situaciones: La primera, es la del rico en una situación de fuego y tormento como castigo de su avaricia y nula misericordia hacia los pobres y débiles; y la segunda, la de Lázaro en una situación de paz y tranquilidad, como consuelo de su sufrimiento en vida. Estas dos situaciones se nos parecen mucho a lo que narra el evangelio de Mateo 13:47-50; cuando el Mesías enseñaba que el reino de los cielos era como una red que recoge toda clase de peses cuando se echa al mar; pero ya estando en la orilla, los mejores peces son echado a una cesta, y los otros, tirado fuera; comparando esta situación con el fin de los tiempos; siendo los malos o injustos echados al horno de fuego (en apocalipsis, lago de fuego).
Para el que tenga entendimiento, puede discernir que Jesús recreaba la parábola del rico y Lázaro con estas dos situaciones expuestas. La cesta donde van los mejores peces, la asemejamos con el seno de Abraham (el evangelio de Juan 1:18, ofrece una imagen similar estando «en el seno del Padre»); y los que son echado fuera, se relaciona con el hades. Miremos la relación que hay de lo expuesto con con los siguientes versículos.
Mateo 8:11-12. “Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, Y SE SENTARÁN CON ABRAHAM e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; más los hijos del reino SERÁN ECHADOS A LAS TINIEBLAS DE AFUERA; allí será el lloro y el crujir de dientes”.
Los anteriores versículos nos revelan que los creyentes en el Mesías, se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob "en el reino de los cielos". Es decir, cuando el Mesías para Su segunda venida "establezca el reino de los cielos". Por lo tanto, las Escrituras nos dejan un claro mensaje que el reino de los cielos será establecido en la tierra; y no como enseñan mucho que será en el cielo (Zacarías 14:5-6).
La parábola del rico y Lázaro era una clara advertencia a los fariseos por ser avaros y burladores (Lucas 16:14). Entonces, el mensaje de la parábola no era para revelar lo que sucede después de la muerte; porque reiteramos, no es el contexto de la lectura de los capítulos 14 y 15 de Lucas; sino, la advertencia a los pecadores sobre "la gran sima" que les impediría alcanzar la salvación sino se arrepentían en vida.
Lucas 26:16. “Además de todo esto, UNA GRAN SIMA ESTÁ PUESTA ENTRE NOSOTROS Y VOSOTROS, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.
Por otro lado, el texto nos habla que el rico confiesa tener cinco hermanos más (Lucas 16:27-28); una clara muestra que Jesús relacionaba al rico con los fariseos, por ser estos judíos. Recordemos que Judá, era la principal tribu y la más numerosa que representaba al pueblo judío; el cual descendía de Jacob con Lea; y de esta unión, nacieron seis hijos varones (Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón); es por eso que el rico decía tener cinco hermanos más. Con lo narrado en el versículo 28 de Lucas 16, nos da el entendimiento que la parábola en mención no era una historia que se daba en el presente, sino postrera; para dar a conocer a los presentes, las consecuencias del pecado de la avaricia en los hombres.
Entender la parábola del rico y Lázaro de forma literal, contradice lo que nos revela Eclesiastés 9:5 y el Salmo 6:5. Y los entendidos en la Palabra de Dios, conocemos que la biblia no se contradice en nada. Los libros han podido ser escritos por varios autores y épocas diferentes, pero la inspiración fue dada por el Eterno a los autores; por lo tanto, no puede haber contradicciones. Por otro lado, el hades no puede ser un lugar de tormento como lo imaginan muchos estudiosos de la biblia, toda vez que no es un sitio ni un lugar físico; sino como ya mencionamos antes, un poder espiritual que al final de los tiempos será arrojado al lago de Juego junto con la muerte. El Mesías en la parábola del rico y Lázaro, bien la simboliza como un lugar, por ser espiritualmente la cautividad de los que duermen.

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