JESÚS ES DIOS (JEHOVÁ)
Por: Jesús Ramírez del Valle.
En los estudios bíblicos, la gran dificultad que
tienen muchos para entender que 𝗲𝗹 𝗖𝗿𝗲𝗮𝗱𝗼𝗿 (𝗝𝗲𝗵𝗼𝘃𝗮́) 𝗲𝘀 𝗲𝗹 𝗺𝗶𝘀𝗺𝗼 𝗝𝗲𝘀𝘂́𝘀 (𝗬𝗲𝘀𝗵𝘂́𝗮);
hace que se originen teorías alrededor de este tema como es el caso de las
doctrinas que se enseñan sobre l𝗮 𝘁𝗿𝗶𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗼 𝗹𝗮 𝗱𝘂𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱; toda vez que en el
nuevo testamento son mencionados como el Padre y el Hijo. Esta definición del
Padre y del Hijo es fácil de comprender si recordamos que, en diversos
versículos de los libros del antiguo testamento (Tanaj), se revela que el
Creador (Jehová) es el marido de la congregación de Israel. Citamos a
continuación uno de estos versículos escritos por el profeta Isaías así:
Isaías 54:5. “𝑷𝑶𝑹𝑸𝑼𝑬 𝑻𝑼 𝑴𝑨𝑹𝑰𝑫𝑶 𝑬𝑺 𝑻𝑼 𝑯𝑨𝑪𝑬𝑫𝑶𝑹; 𝑱𝒆𝒉𝒐𝒗𝒂́ 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒆𝒋𝒆́𝒓𝒄𝒊𝒕𝒐𝒔 𝒆𝒔 𝒔𝒖 𝒏𝒐𝒎𝒃𝒓𝒆; 𝒚 𝒕𝒖 𝑹𝒆𝒅𝒆𝒏𝒕𝒐𝒓, 𝒆𝒍 𝑺𝒂𝒏𝒕𝒐 𝒅𝒆 𝑰𝒔𝒓𝒂𝒆𝒍; 𝑫𝒊𝒐𝒔 𝒅𝒆 𝒕𝒐𝒅𝒂 𝒍𝒂 𝒕𝒊𝒆𝒓𝒓𝒂 𝒔𝒆𝒓𝒂́ 𝒍𝒍𝒂𝒎𝒂𝒅𝒐”.
Por otro lado, en el libro del
profeta Miqueas estaba profetizado que, por medio del pueblo de Israel,
específicamente por la tribu de Judá, saldría el que sería Señor de Israel.
Miqueas 5:2. "𝑷𝒆𝒓𝒐 𝒕𝒖́, 𝑩𝒆𝒍𝒆́𝒏 𝑬𝒇𝒓𝒂𝒕𝒂, 𝒑𝒆𝒒𝒖𝒆𝒏̃𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒆𝒔𝒕𝒂𝒓 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝒇𝒂𝒎𝒊𝒍𝒊𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝑱𝒖𝒅𝒂́, 𝑫𝑬 𝑻𝑰 𝑴𝑬 𝑺𝑨𝑳𝑫𝑹𝑨́ 𝑬𝑳 𝑸𝑼𝑬 𝑺𝑬𝑹𝑨́ 𝑺𝑬𝑵̃𝑶𝑹 𝑬𝑵 𝑰𝑺𝑹𝑨𝑬𝑳; 𝒚 𝒔𝒖𝒔 𝒔𝒂𝒍𝒊𝒅𝒂𝒔 𝒔𝒐𝒏 𝒅𝒆𝒔𝒅𝒆 𝒆𝒍 𝒑𝒓𝒊𝒏𝒄𝒊𝒑𝒊𝒐, 𝒅𝒆𝒔𝒅𝒆 𝑳𝑶𝑺 𝑫𝑰́𝑨𝑺 𝑫𝑬 𝑳𝑨 𝑬𝑻𝑬𝑹𝑵𝑰𝑫𝑨𝑫".
En la versión Reina-Valera 1960, se
tradujo el final de este versículo como “𝗹𝗼𝘀 𝗱𝗶́𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗲𝘁𝗲𝗿𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱”; pero en la versión griega y en
otras, es traducida como “𝗦𝘂𝘀 𝗼𝗿𝗶́𝗴𝗲𝗻𝗲𝘀 𝗦𝗼𝗻 𝗱𝗲𝘀𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗲𝘁𝗲𝗿𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱”. Como nos damos cuenta, este versículo
se refiere al Mesías; enseñándonos que Jesús (Yeshúa) es “eterno”.
La primera parte de la profecía de
Miqueas fue cumplida; toda vez que una virgen de la tribu de Judá, dio a luz a
Jesús (Yeshúa) por el poder del Espíritu Santo. La relación entre la congregación
de Israel (la madre) y Su Hacedor (el Padre), engendró a Jesús (el Hijo). Si se
analiza lo anterior expuesto literalmente, no se va a comprender; toda vez que
esta profecía marca un simbolismo espiritual que nos dificulta entender. Para
discernir este misterio, tenemos que recurrir al evangelio de Juan, el cual
escribió.
Juan 1:1-3. “𝑬𝒏 𝒆𝒍 𝒑𝒓𝒊𝒏𝒄𝒊𝒑𝒊𝒐 𝒆𝒓𝒂 𝒆𝒍 𝑽𝒆𝒓𝒃𝒐, 𝒚 𝒆𝒍 𝑽𝒆𝒓𝒃𝒐 𝒆𝒓𝒂 𝒄𝒐𝒏 𝑫𝒊𝒐𝒔, 𝒀 𝑬𝑳 𝑽𝑬𝑹𝑩𝑶 𝑬𝑹𝑨 𝑫𝑰𝑶𝑺. 𝑬𝒔𝒕𝒆 𝒆𝒓𝒂 𝒆𝒏 𝒆𝒍 𝒑𝒓𝒊𝒏𝒄𝒊𝒑𝒊𝒐 𝒄𝒐𝒏 𝑫𝒊𝒐𝒔. 𝑻𝒐𝒅𝒂𝒔 𝒍𝒂𝒔 𝒄𝒐𝒔𝒂𝒔 𝒑𝒐𝒓 𝒆́𝒍 𝒇𝒖𝒆𝒓𝒐𝒏 𝒉𝒆𝒄𝒉𝒂𝒔, 𝒚 𝒔𝒊𝒏 𝒆́𝒍 𝒏𝒂𝒅𝒂 𝒅𝒆 𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒉𝒂 𝒔𝒊𝒅𝒐 𝒉𝒆𝒄𝒉𝒐, 𝒇𝒖𝒆 𝒉𝒆𝒄𝒉𝒐”.
En griego dice textualmente sin sobre
interpretación. "𝗞𝗮𝗶 𝗧𝗵𝗲𝗼𝘀 𝗲𝗻 𝗝𝗼 𝗟𝗼𝗴𝗼𝘀" (𝞳𝞪𝞲 𝞸 𝞗𝞮ός ή𝞽𝞪𝞶 𝞸 𝞴ό𝞬𝞸ς), que se traduce como “𝗗𝗶𝗼𝘀 𝗲𝗿𝗮 𝗹𝗮 𝗽𝗮𝗹𝗮𝗯𝗿𝗮” o “𝗗𝗶𝗼𝘀 𝗲𝗿𝗮 𝗲𝗹 𝘃𝗲𝗿𝗯𝗼”. No hay otra forma de traducirlo.
El evangelio de Juan nos revela que
la Palabra o el Verbo de Dios se hizo carne; y por Él todas las cosas fueron
hechas (Juan 1:3). Para comprobar que, por la Palabra de Dios todo fue hecho,
tenemos que remitirnos al capítulo 1 del libro de Génesis así: Ver 1. "𝑬𝒏 𝒆𝒍 𝒑𝒓𝒊𝒏𝒄𝒊𝒑𝒊𝒐 𝒄𝒓𝒆𝒐́ 𝑫𝒊𝒐𝒔 𝒍𝒐𝒔 𝒄𝒊𝒆𝒍𝒐𝒔 𝒚 𝒍𝒂 𝒕𝒊𝒆𝒓𝒓𝒂". Ver 3. "𝒀 𝑫𝑰𝑱𝑶 𝑫𝑰𝑶𝑺: 𝑺𝒆𝒂 𝒍𝒂 𝒍𝒖𝒛, 𝒚 𝒇𝒖𝒆 𝒍𝒂 𝒍𝒖𝒛". Ver 6. "𝑳𝒖𝒆𝒈𝒐 𝑫𝑰𝑱𝑶 𝑫𝑰𝑶𝑺: 𝑯𝒂𝒚𝒂 𝒆𝒙𝒑𝒂𝒏𝒔𝒊𝒐́𝒏 𝒆𝒏 𝒎𝒆𝒅𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝒂𝒈𝒖𝒂𝒔, 𝒚 𝒔𝒆𝒑𝒂𝒓𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝒂𝒈𝒖𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝒂𝒈𝒖𝒂𝒔". Ver 9. "𝑫𝑰𝑱𝑶 𝑻𝑨𝑴𝑩𝑰𝑬́𝑵 𝑫𝑰𝑶𝑺: 𝑱𝒖́𝒏𝒕𝒆𝒏𝒔𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝒂𝒈𝒖𝒂𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒂́𝒏 𝒅𝒆𝒃𝒂𝒋𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒄𝒊𝒆𝒍𝒐𝒔 𝒆𝒏 𝒖𝒏 𝒍𝒖𝒈𝒂𝒓, 𝒚 𝒅𝒆𝒔𝒄𝒖́𝒃𝒓𝒂𝒔𝒆 𝒍𝒐 𝒔𝒆𝒄𝒐. 𝒀 𝒇𝒖𝒆 𝒂𝒔𝒊́".
Entonces ¿𝗖𝗼́𝗺𝗼 𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗝𝗲𝗵𝗼𝘃𝗮́ 𝗰𝗿𝗲𝗼́ 𝗲𝗹 𝗺𝘂𝗻𝗱𝗼? Lo creó todo con su Palabra. ÉL
dijo y fue hecho. Este entendimiento está confirmado en el libro de los Salmos
33:6, así. “𝑷𝒐𝒓 𝒍𝒂 𝒑𝒂𝒍𝒂𝒃𝒓𝒂 𝒅𝒆 𝑱𝒆𝒉𝒐𝒗𝒂́ 𝒇𝒖𝒆𝒓𝒐𝒏 𝒉𝒆𝒄𝒉𝒐𝒔 𝒍𝒐𝒔 𝒄𝒊𝒆𝒍𝒐𝒔, 𝒀 𝒕𝒐𝒅𝒐 𝒆𝒍 𝒆𝒋𝒆́𝒓𝒄𝒊𝒕𝒐 𝒅𝒆 𝒆𝒍𝒍𝒐𝒔 𝒑𝒐𝒓 𝒆𝒍 𝒂𝒍𝒊𝒆𝒏𝒕𝒐 𝒅𝒆 𝒔𝒖 𝒃𝒐𝒄𝒂”.
Si logramos comprender bien, nos
damos cuenta que el Creador (Jehová) tuvo que hablar, tuvo que expresarse. Esa
acción se le conoce en arameo como “𝗠𝗘𝗠𝗥𝗔”. La Memra de Elohim o de Jehová,
sigue el orden de la biblia hebrea, y da la lectura tradicional [Parashá]
semanal en la tradición judía. Pero esta palabra no se refiere solo a palabras
y sonidos, se refiere a crear tiempo, espacio y materia. “Memra”, es la 𝗲𝘅𝗽𝗿𝗲𝘀𝗶𝗼́𝗻 de Dios (Jehová) en lo físico. Así
que podemos entender que, “𝗦𝗨 𝗣𝗔𝗟𝗔𝗕𝗥𝗔” era la continuación de Su
naturaleza. Es decir, Su expresión en nuestro plano físico o en la expresión de
𝗦𝗨 𝗩𝗢𝗟𝗨𝗡𝗧𝗔𝗗.
Cuando hablamos del Creador del
universo, estamos hablando de la Palabra de Dios (Jehová), llena de poder, luz
y vida. De hecho, en la Biblia se profetiza que Dios va a enviar su Palabra
para hacer su Voluntad.
Isaías 55:10-11. “𝑷𝒐𝒓𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒐𝒎𝒐 𝒅𝒆𝒔𝒄𝒊𝒆𝒏𝒅𝒆 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒄𝒊𝒆𝒍𝒐𝒔 𝒍𝒂 𝒍𝒍𝒖𝒗𝒊𝒂 𝒚 𝒍𝒂 𝒏𝒊𝒆𝒗𝒆, 𝒚 𝒏𝒐 𝒗𝒖𝒆𝒍𝒗𝒆 𝒂𝒍𝒍𝒂́, 𝒔𝒊𝒏𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒓𝒊𝒆𝒈𝒂 𝒍𝒂 𝒕𝒊𝒆𝒓𝒓𝒂, 𝒚 𝒍𝒂 𝒉𝒂𝒄𝒆 𝒈𝒆𝒓𝒎𝒊𝒏𝒂𝒓 𝒚 𝒑𝒓𝒐𝒅𝒖𝒄𝒊𝒓, 𝒚 𝒅𝒂 𝒔𝒆𝒎𝒊𝒍𝒍𝒂 𝒂𝒍 𝒒𝒖𝒆 𝒔𝒊𝒆𝒎𝒃𝒓𝒂, 𝒚 𝒑𝒂𝒏 𝒂𝒍 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒐𝒎𝒆, 𝒂𝒔𝒊́ 𝒔𝒆𝒓𝒂́ 𝒎𝒊 𝒑𝒂𝒍𝒂𝒃𝒓𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒔𝒂𝒍𝒆 𝒅𝒆 𝒎𝒊 𝒃𝒐𝒄𝒂; 𝒏𝒐 𝒗𝒐𝒍𝒗𝒆𝒓𝒂́ 𝒂 𝒎𝒊́ 𝒗𝒂𝒄𝒊́𝒂, 𝒔𝒊𝒏𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒉𝒂𝒓𝒂́ 𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒚𝒐 𝒒𝒖𝒊𝒆𝒓𝒐, 𝒀 𝑺𝑬𝑹𝑨́ 𝑷𝑹𝑶𝑺𝑷𝑬𝑹𝑨𝑫𝑨 𝑬𝑵 𝑨𝑸𝑼𝑬𝑳𝑳𝑶 𝑷𝑨𝑹𝑨 𝑸𝑼𝑬 𝑳𝑨 𝑬𝑵𝑽𝑰𝑬́”.
Dios (Jehová) envió Su Palabra a los
hombres y no regresó vacía; porque prosperará en aquellos que la reciban a
través del nombre santo de Jesús (Yeshúa); siendo la imagen visible del Creador
(Jehová). El apóstol Pablo nos reveló que Jesús (Yeshúa) es la imagen de Dios
(Jehová) invisible.
Colosenses 1:15-16. "𝑬́𝑳 𝑬𝑺 𝑳𝑨 𝑰𝑴𝑨𝑮𝑬𝑵 𝑫𝑬𝑳 𝑫𝑰𝑶𝑺 𝑰𝑵𝑽𝑰𝑺𝑰𝑩𝑳𝑬, 𝒆𝒍 𝒑𝒓𝒊𝒎𝒐𝒈𝒆́𝒏𝒊𝒕𝒐 𝒅𝒆 𝒕𝒐𝒅𝒂 𝒄𝒓𝒆𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏. 𝑷𝒐𝒓𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒏 𝒆́𝒍 𝒇𝒖𝒆𝒓𝒐𝒏 𝒄𝒓𝒆𝒂𝒅𝒂𝒔 𝒕𝒐𝒅𝒂𝒔 𝒍𝒂𝒔 𝒄𝒐𝒔𝒂𝒔, 𝒍𝒂𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒉𝒂𝒚 𝒆𝒏 𝒍𝒐𝒔 𝒄𝒊𝒆𝒍𝒐𝒔 𝒚 𝒍𝒂𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒉𝒂𝒚 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒕𝒊𝒆𝒓𝒓𝒂, 𝒗𝒊𝒔𝒊𝒃𝒍𝒆𝒔 𝒆 𝒊𝒏𝒗𝒊𝒔𝒊𝒃𝒍𝒆𝒔; 𝒔𝒆𝒂𝒏 𝒕𝒓𝒐𝒏𝒐𝒔, 𝒔𝒆𝒂𝒏 𝒅𝒐𝒎𝒊𝒏𝒊𝒐𝒔, 𝒔𝒆𝒂𝒏 𝒑𝒓𝒊𝒏𝒄𝒊𝒑𝒂𝒅𝒐𝒔, 𝒔𝒆𝒂𝒏 𝒑𝒐𝒕𝒆𝒔𝒕𝒂𝒅𝒆𝒔; 𝒕𝒐𝒅𝒐 𝒇𝒖𝒆 𝒄𝒓𝒆𝒂𝒅𝒐 𝒑𝒐𝒓 𝒎𝒆𝒅𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝒆́𝒍 𝒚 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒆́𝒍".
Y miremos la más clara revelación del
mismo apóstol donde nos sigue revelando que Jesús es el Dios Creador.
Colosenses 2:9-10. “𝑷𝒐𝒓𝒒𝒖𝒆 𝑬𝑵 𝑬́𝑳 𝑯𝑨𝑩𝑰𝑻𝑨 𝑪𝑶𝑹𝑷𝑶𝑹𝑨𝑳𝑴𝑬𝑵𝑻𝑬 𝑻𝑶𝑫𝑨 𝑳𝑨 𝑷𝑳𝑬𝑵𝑰𝑻𝑼𝑫 𝑫𝑬 𝑳𝑨 𝑫𝑬𝑰𝑫𝑨𝑫, 𝒚 𝒗𝒐𝒔𝒐𝒕𝒓𝒐𝒔 𝒆𝒔𝒕𝒂́𝒊𝒔 𝒄𝒐𝒎𝒑𝒍𝒆𝒕𝒐𝒔 𝒆𝒏 𝒆́𝒍, 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔 𝒍𝒂 𝒄𝒂𝒃𝒆𝒛𝒂 𝒅𝒆 𝒕𝒐𝒅𝒐 𝒑𝒓𝒊𝒏𝒄𝒊𝒑𝒂𝒅𝒐 𝒚 𝒑𝒐𝒕𝒆𝒔𝒕𝒂𝒅”.
Entonces, la manifestación corporal
de la Palabra del Creador (Jehová), en un punto de la historia bíblica del
proyecto divino, se hizo carne y se nos reveló como Jesús (Yeshúa); es decir,
el mismo Creador (Jehová) estuvo entre los hombres en carne y hueso; murió y
resucitó entre los muertos volviendo a su origen espiritual; habitando en luz
inaccesible que nadie ha visto jamás.
Y mas revelaciones del apóstol Pablo
a través de la carta a los Filipenses.
Filipenses 2:9. “𝑷𝒐𝒓 𝒍𝒐 𝒄𝒖𝒂𝒍 𝑫𝒊𝒐𝒔 𝒕𝒂𝒎𝒃𝒊𝒆́𝒏 𝒍𝒆 𝒆𝒙𝒂𝒍𝒕𝒐́ 𝒉𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒍𝒐 𝒔𝒖𝒎𝒐, 𝒀 𝑳𝑬 𝑫𝑰𝑶 𝑼𝑵 𝑵𝑶𝑴𝑩𝑹𝑬 𝑸𝑼𝑬 𝑬𝑺 𝑺𝑶𝑩𝑹𝑬 𝑻𝑶𝑫𝑶 𝑵𝑶𝑴𝑩𝑹𝑬.
Esta revelación de Pablo nos lleva a
discernir que el mismo Dios (Jehová), exaltó hasta lo sumo Su Palabra; es decir,
la levantó hasta lo más alto y le dio un nombre que la biblia nos revela como
Jesús (en hebreo, Yeshúa).
Mateo 1:21. “𝒀 𝒅𝒂𝒓𝒂́ 𝒂 𝒍𝒖𝒛 𝒖𝒏 𝒉𝒊𝒋𝒐, 𝒚 𝒍𝒍𝒂𝒎𝒂𝒓𝒂́𝒔 𝒔𝒖 𝒏𝒐𝒎𝒃𝒓𝒆 𝑱𝑬𝑺𝑼́𝑺, 𝒑𝒐𝒓𝒒𝒖𝒆 𝑬́𝑳 𝑺𝑨𝑳𝑽𝑨𝑹𝑨́ 𝒂 𝒔𝒖 𝒑𝒖𝒆𝒃𝒍𝒐 𝒅𝒆 𝒔𝒖𝒔 𝒑𝒆𝒄𝒂𝒅𝒐𝒔”.
El termino hebreo para este
entendimiento se llama “𝗘𝗝𝗔𝗗”, que significa: 𝗨𝗻𝗼 𝗼 𝘂𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱; y se compone de tres letras
hebreas. 𝗔𝗹𝗲𝗳 (א), 𝗛𝗲𝘁 (ח) 𝘆 𝗗𝗮𝗹𝗲𝗱 (ד); y el significado de las estas
tres letras nos muestran la unidad compuesta entre 𝗗𝗶𝗼𝘀 (𝗝𝗲𝗵𝗼𝘃𝗮́) y su Palabra enviada 𝗝𝗲𝘀𝘂́𝘀 (𝗬𝗲𝘀𝗵𝘂́𝗮). En teología se le conoce como
“unicidad”. Podemos leer en la Biblia pasajes que afirman la divinidad de Jesús
(Yeshúa), y no como algo diferente al Padre o a Dios (Jehová). Ya que creer en
un segundo ser divino, es Idolatría.
Filipenses 2:10-11. "𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐄𝐍 𝐄𝐋 𝐍𝐎𝐌𝐁𝐑𝐄 𝐃𝐄 𝐉𝐄𝐒𝐔́𝐒 𝐒𝐄 𝐃𝐎𝐁𝐋𝐄 𝐓𝐎𝐃𝐀 𝐑𝐎𝐃𝐈𝐋𝐋𝐀 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚́𝐧 𝐞𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐜𝐢𝐞𝐥𝐨𝐬, 𝐲 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐭𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚, 𝐲 𝐝𝐞𝐛𝐚𝐣𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐭𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚; 𝐲 𝐭𝐨𝐝𝐚 𝐥𝐞𝐧𝐠𝐮𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐟𝐢𝐞𝐬𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮𝐜𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨 𝐞𝐬 𝐞𝐥 𝐒𝐞𝐧̃𝐨𝐫, 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐠𝐥𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐏𝐚𝐝𝐫𝐞”.
Con estos versículos, creer que Jesús
(el Hijo) es una persona diferente al Creador (Jehová), podemos estar cayendo
en idolatría; y no se trata que el apóstol Pablo revelaba algo nuevo a los
filipenses, porque la información escrita hace relación a una cita del profeta
Isaías, así.
Isaías 45:23. “𝑷𝒐𝒓 𝒎𝒊́ 𝒎𝒊𝒔𝒎𝒐 𝒉𝒊𝒄𝒆 𝒋𝒖𝒓𝒂𝒎𝒆𝒏𝒕𝒐, 𝑫𝑬 𝑴𝑰 𝑩𝑶𝑪𝑨 𝑺𝑨𝑳𝑰𝑶́ 𝑷𝑨𝑳𝑨𝑩𝑹𝑨 𝑬𝑵 𝑱𝑼𝑺𝑻𝑰𝑪𝑰𝑨, 𝒚 𝒏𝒐 𝒔𝒆𝒓𝒂́ 𝒓𝒆𝒗𝒐𝒄𝒂𝒅𝒂: 𝑸𝑼𝑬 𝑨 𝑴𝑰́ 𝑺𝑬 𝑫𝑶𝑩𝑳𝑨𝑹𝑨́ 𝑻𝑶𝑫𝑨 𝑹𝑶𝑫𝑰𝑳𝑳𝑨, 𝒚 𝒋𝒖𝒓𝒂𝒓𝒂́ 𝒕𝒐𝒅𝒂 𝒍𝒆𝒏𝒈𝒖𝒂”.
Al ponernos frente a estos dos
versículos (Filipenses 2:10-11 e Isaías 45:23), ¿𝗰𝗼́𝗺𝗼 𝗽𝗼𝗱𝗿𝗶́𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻𝗰𝗶𝗹𝗶𝗮𝗿 𝗲𝘀𝘁𝗮𝘀 𝗱𝗼𝘀 𝗿𝗲𝘃𝗲𝗹𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀? Enseñar que hay dos dioses “𝗣𝗮𝗱𝗿𝗲" e "𝗛𝗶𝗷𝗼” en uno solo, nos puede llevar a la
idolatría; el cual se le conoce como 𝗗𝗨𝗔𝗟𝗜𝗗𝗔𝗗. Es decir, Dos autoridades. Como
citamos en Isaías 45:23, el Creador (Jehová) revela a los profetas que solo a
Él, doblarán toda rodillas; y decimos que solo a Él, porque igualmente al
profeta Isaías le revela que no hay Dios a parte de Él.
Isaías 45:5-6. “𝒀𝑶 𝑺𝑶𝒀 𝑱𝑬𝑯𝑶𝑽𝑨́, 𝒀 𝑵𝑰𝑵𝑮𝑼𝑵𝑶 𝑴𝑨́𝑺 𝑯𝑨𝒀; 𝒏𝒐 𝒉𝒂𝒚 𝑫𝒊𝒐𝒔 𝒇𝒖𝒆𝒓𝒂 𝒅𝒆 𝒎𝒊́. 𝒀𝒐 𝒕𝒆 𝒄𝒆𝒏̃𝒊𝒓𝒆́, 𝒂𝒖𝒏𝒒𝒖𝒆 𝒕𝒖́ 𝒏𝒐 𝒎𝒆 𝒄𝒐𝒏𝒐𝒄𝒊𝒔𝒕𝒆, 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒔𝒆 𝒔𝒆𝒑𝒂 𝒅𝒆𝒔𝒅𝒆 𝒆𝒍 𝒏𝒂𝒄𝒊𝒎𝒊𝒆𝒏𝒕𝒐 𝒅𝒆𝒍 𝒔𝒐𝒍, 𝒚 𝒉𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒅𝒐𝒏𝒅𝒆 𝒔𝒆 𝒑𝒐𝒏𝒆, 𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒐 𝒉𝒂𝒚 𝒎𝒂́𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒚𝒐; 𝒚𝒐 𝑱𝒆𝒉𝒐𝒗𝒂́, 𝒚 𝒏𝒊𝒏𝒈𝒖𝒏𝒐 𝒎𝒂́𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒚𝒐”.
Si no se comprende que el Creador
(Jehová) por Su Palabra o voluntad fue hecho carne para mostrarse a los
hombres, caemos en el error de pensar que hay dos dioses a quien doblar
rodillas; y ponemos en riesgo nuestra salvación; porque solo practicar con el
pensamiento el politeísmo, caemos en idolatría. Por otro lado, El Creador
(Jehová) estableció un pacto con su esposa (Israel); creando la ley y los
mandamientos, no para establecer prohibiciones ni castigos como lo enseña el
paganismo romano; sino para instruir en justicia y enseñar buenas obras; para que,
al momento de manifestarse el Creador como hombre al mundo, fuera recibido en
santidad; pero, sabemos por las mismas Escrituras, que su esposa fue infiel;
invalidando el pacto y desobedeciendo la ley.
Con el pacto renovado, el Creador
(Jehová) no olvidó Su ley, ni desechó a Su esposa Israel; por lo tanto, la ley
permanecería, pero NO escrita en piedras, sino en las mentes de cada persona;
siendo guardada en cada corazón de todo aquel que crea en Su Palabra.
Hebreos 10:16-17. “𝑬𝒔𝒕𝒆 𝒆𝒔 𝒆𝒍 𝒑𝒂𝒄𝒕𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒉𝒂𝒓𝒆́ 𝒄𝒐𝒏 𝒆𝒍𝒍𝒐𝒔. 𝑫𝒆𝒔𝒑𝒖𝒆́𝒔 𝒅𝒆 𝒂𝒒𝒖𝒆𝒍𝒍𝒐𝒔 𝒅𝒊́𝒂𝒔, 𝒅𝒊𝒄𝒆 𝒆𝒍 𝑺𝒆𝒏̃𝒐𝒓: 𝑷𝒐𝒏𝒅𝒓𝒆́ 𝒎𝒊𝒔 𝒍𝒆𝒚𝒆𝒔 𝒆𝒏 𝒔𝒖𝒔 𝒄𝒐𝒓𝒂𝒛𝒐𝒏𝒆𝒔, 𝒚 𝒆𝒏 𝒔𝒖𝒔 𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆𝒔 𝒍𝒂𝒔 𝒆𝒔𝒄𝒓𝒊𝒃𝒊𝒓𝒆́, 𝒂𝒏̃𝒂𝒅𝒆: 𝒀 𝒏𝒖𝒏𝒄𝒂 𝒎𝒂́𝒔 𝒎𝒆 𝒂𝒄𝒐𝒓𝒅𝒂𝒓𝒆́ 𝒅𝒆 𝒔𝒖𝒔 𝒑𝒆𝒄𝒂𝒅𝒐𝒔 𝒚 𝒕𝒓𝒂𝒏𝒔𝒈𝒓𝒆𝒔𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔”.
A través de los evangelios y
epístolas del nuevo testamento, se nos revela que el Creador vino a mostrar Su
Palabra hecha carne, representada en el nombre de Jesús (Yeshúa). El mismo
Creador (Jehová) se reveló en persona al mundo, siendo rechazado por muchos;
pero así mismo cumplió con Su propósito y voluntad; dejar una comisión de
siervos creyentes quienes se encargarían de trasmitir Su Ley o enseñanza a toda
criatura de la tierra, a través del sacrificio pascual; al que el apóstol Pablo
reveló, como el Evangelio de Salvación.
Lo que hoy se enseña en muchas
congregaciones cristianas nace de un entendimiento helénico sobre Dios; es
decir, del pensamiento griego;. ya que se considera al Creador (el Padre) como
Dios, y a Jesús (el Hijo) como Dios; pero representadas en la figura de uno
solo para tapar la idolatría. Algo muy complicado de entender y peligroso para
nuestra salvación; teniendo en cuenta que la biblia enseña que hay un solo Dios
verdadero. Las Escrituras del antiguo testamento (Tanaj), NO enseñan que hay
dos deidades; pero, SI enseña que Dios por Su Palabra, se engendró en el
vientre de un pueblo santo. Miqueas 5:2. “…𝐃𝐄 𝐓𝐈 𝐌𝐄 𝐒𝐀𝐋𝐃𝐑𝐀́ 𝐞𝐥 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐞𝐫𝐚́ 𝐬𝐞𝐧̃𝐨𝐫 𝐞𝐧 𝐈𝐬𝐫𝐚𝐞𝐥”. El contexto de este versículo,
narra el reinado del libertador desde Belén, o desde el lugar de donde Dios
(Jehová) tomará forma de hombre.
Hay un problema doctrinal cuando
decimos que Jesús (Yeshúa) es una de las dos o tres “𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀” de la deidad; porque en el antiguo
testamento no está profetizado que Dios enviará a un hijo a la tierra a
gobernar como una corregencia. Y aunque las profecías apuntan que, si vendrá un
libertador, no hace mención de quien es. 𝗘𝗹 𝗰𝘂𝗺𝗽𝗹𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗼𝗳𝗲𝗰𝗶́𝗮 𝘀𝗲 𝗱𝗶𝗼, 𝗰𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗦𝘂 𝗣𝗮𝗹𝗮𝗯𝗿𝗮 𝗳𝘂𝗲 𝗵𝗲𝗰𝗵𝗮 𝗰𝗮𝗿𝗻𝗲 𝗿𝗲𝗽𝗿𝗲𝘀𝗲𝗻𝘁𝗮𝗱𝗮 𝗲𝗻 𝗝𝗲𝘀𝘂́𝘀 (𝗬𝗲𝘀𝗵𝘂́𝗮). Por otro lado, las escrituras
enseñan que el Creador (Jehová), revela ser uno, y uno Su nombre.
Zacarías 14:9. "𝒀 𝑱𝒆𝒉𝒐𝒗𝒂́ 𝒔𝒆𝒓𝒂́ 𝒓𝒆𝒚 𝒔𝒐𝒃𝒓𝒆 𝒕𝒐𝒅𝒂 𝒍𝒂 𝒕𝒊𝒆𝒓𝒓𝒂. 𝑬𝑵 𝑨𝑸𝑼𝑬𝑳 𝑫𝑰́𝑨 𝑱𝑬𝑯𝑶𝑽𝑨́ 𝑺𝑬𝑹𝑨́ 𝑼𝑵𝑶, 𝒀 𝑼𝑵𝑶 𝑺𝑼 𝑵𝑶𝑴𝑩𝑹𝑬".
El evangelio de Juan nos da una clara
pista que Dios es uno; cuando Felipe le manifestaba a Jesús (Yeshúa) que le
mostrara al Padre; respondiendo el Mesías lo siguiente:
Juan 14:9-10. "𝑱𝒆𝒔𝒖́𝒔 𝒍𝒆 𝒅𝒊𝒋𝒐: ¿𝑻𝒂𝒏𝒕𝒐 𝒕𝒊𝒆𝒎𝒑𝒐 𝒉𝒂𝒄𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒐𝒚 𝒄𝒐𝒏 𝒗𝒐𝒔𝒐𝒕𝒓𝒐𝒔, 𝒚 𝒏𝒐 𝒎𝒆 𝒉𝒂𝒔 𝒄𝒐𝒏𝒐𝒄𝒊𝒅𝒐, 𝑭𝒆𝒍𝒊𝒑𝒆? 𝑬𝒍 𝒒𝒖𝒆 𝒎𝒆 𝒉𝒂 𝒗𝒊𝒔𝒕𝒐 𝒂 𝒎𝒊́, 𝒉𝒂 𝒗𝒊𝒔𝒕𝒐 𝒂𝒍 𝑷𝒂𝒅𝒓𝒆; ¿𝒄𝒐́𝒎𝒐, 𝒑𝒖𝒆𝒔, 𝒅𝒊𝒄𝒆𝒔 𝒕𝒖́: ¿𝑴𝒖𝒆́𝒔𝒕𝒓𝒂𝒏𝒐𝒔 𝒆𝒍 𝑷𝒂𝒅𝒓𝒆? ¿𝑵𝑶 𝑪𝑹𝑬𝑬𝑺 𝑸𝑼𝑬 𝒀𝑶 𝑺𝑶𝒀 𝑬𝑵 𝑬𝑳 𝑷𝑨𝑫𝑹𝑬, 𝒀 𝑬𝑳 𝑷𝑨𝑫𝑹𝑬 𝑬𝑵 𝑴𝑰́? 𝑳𝒂𝒔 𝒑𝒂𝒍𝒂𝒃𝒓𝒂𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒚𝒐 𝒐𝒔 𝒉𝒂𝒃𝒍𝒐, 𝒏𝒐 𝒍𝒂𝒔 𝒉𝒂𝒃𝒍𝒐 𝒑𝒐𝒓 𝒎𝒊 𝒑𝒓𝒐𝒑𝒊𝒂 𝒄𝒖𝒆𝒏𝒕𝒂, 𝒔𝒊𝒏𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒍 𝑷𝒂𝒅𝒓𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒎𝒐𝒓𝒂 𝒆𝒏 𝒎𝒊́, 𝒆́𝒍 𝒉𝒂𝒄𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝒐𝒃𝒓𝒂𝒔".
Igualmente, las Escrituras nos
enseñan que, la voluntad del Creador es salvar del pecado a la humanidad; y es
precisamente lo que significa el nombre de Jesús (Yeshúa), que traducido al
hebreo significa: “𝗘𝗹 𝗦𝗮𝗹𝘃𝗮𝗱𝗼𝗿”.
Para los que enseñan la doctrina de la
trinidad, se encuentra con los mismos problemas de los que enseñan la doctrina
de la dualidad; y más específicamente entrarían dentro de una corriente llamada
𝗵𝗲𝗻𝗼𝘁𝗲𝗶́𝘀𝗺𝗼; que es reconocer la existencia de
diferentes dioses, autoridades o fuerzas, pero solo uno de esos dioses es
supremo o dominante; el cual esto, la biblia NO lo revela; ni en el antiguo, ni
el nuevo testamento. Por lo tanto, exhortamos a los que enseñan estas
doctrinas, a tomar la guía del Espíritu Santo para que los conduzca por el
camino de la verdad, que se encuentran en los textos del nuevo testamento en
concordancia con los libros del antiguo o el Tanaj; este último, con el
contenido de la ley del Creador (Jehová); que recordamos, no han sido abolidas;
sino por el contrario; "serán 𝗲𝘀𝗰𝗿𝗶𝘁𝗮𝘀 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝘆 𝗴𝘂𝗮𝗿𝗱𝗮𝗱𝗮𝘀 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗿𝗮𝘇𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗰𝗮𝗱𝗮 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗰𝗿𝗲𝗮 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗣𝗮𝗹𝗮𝗯𝗿𝗮 𝗱𝗲 𝗗𝗶𝗼𝘀 (𝗝𝗲𝗵𝗼𝘃𝗮́), 𝗿𝗲𝗽𝗿𝗲𝘀𝗲𝗻𝘁𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝗹 𝗻𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲 𝗱𝗲 𝗝𝗲𝘀𝘂́𝘀 (𝗬𝗲𝘀𝗵𝘂́𝗮).
¡El que tenga entendimiento, que
entienda!

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