¿ES EL HOMBRE TRIPARTITO?
Por: Jesús Ramírez del Valle.
Hay una doctrina que enseña que el hombre se compone de tres partes, las cuales son: Un cuerpo, un alma y un espíritu. Pero, verdaderamente ¿qué nos dice la biblia?
El versículo 7 del capítulo 2 del libro de Génesis, nos revela lo siguiente:
“Entonces Jehová Dios formó al hombre DEL POLVO DE LA TIERRA, Y SOPLÓ EN SU NARIZ ALIENTO DE VIDA, y fue el hombre UN SER VIVIENTE”.
1 Corintios 15:45. Así también está escrito: Fue hecho EL PRIMER HOMBRE ADÁN ALMA VIVIENTE; el postrer Adán, espíritu vivificante.
Entonces, Génesis 2:7 nos da la fórmula precisa para conocer que el hombre no se compone de tres partes (tripartito), sino de dos (bipartito); es decir, de un cuerpo y de un espíritu. Por lo tanto, el alma es el resultado de moldear el “polvo de la tierra” (cuerpo) con el “aliento de vida” (espíritu); representando el alma, nuestra existencia.
El profeta Isaías al revelar que nosotros somos barro, nos da el discernimiento que el polvo utilizado por Dios para formar al hombre, no era polvo seco, sino polvo con agua; que al moldearlo produjo barro. Es decir, el hombre fue formado del barro; tal y como lo afirma el profeta Isaías.
Isaías
64:8. “Ahora pues, Jehová, tú eres
nuestro padre; NOSOTROS BARRO, y tú
el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros”.
Igualmente, otros versículos bíblicos nos revelan que el Eterno al soplar el molde de barro le da vida, o le da un espíritu.
Job 33:4. “El espíritu de Dios me hizo, Y el soplo del Omnipotente me dio vida”.
Eclesiastés 12:7. “y EL POLVO vuelva a la tierra, como era, y EL ESPIRITU vuelva a Dios que lo dio.
Es importante resaltar que, el antiguo testamento fue escrito en hebreo, y en ese idioma hay dos palabras que son sinónimas. Significan lo mismo básicamente. La primera palabra es “aliento” (נְשִׁימָה) que encontramos en Génesis 2:7. Esa palabra traduce en hebreo “neshama”. Pero hay otra palabra muy semejante: “rua” (רוּחַ), que traduce espíritu. Por lo anterior, leamos nuevamente el versículo de Job traducido originalmente del hebreo. “El espíritu (rua) de Dios me hizo, Y el soplo (neshama) del Omnipotente me dio vida”. Por lo tanto, Job nos revela que el Eterno nos dio un espíritu o aliento de vida; siendo también confirmado en Eclesiastés 12:7, ya citado. En conclusión, el aliento o el espíritu que el Eterno nos da, tiene el poder de poner a funcionar el corazón del hombre mediante latidos, de activar sus pulmones para que respire, y para que su sangre circule; y es por la nariz del hombre que entra el aliento del Eterno; y discernimos que por la misma nariz sale cuando muere.
Al retomar la fórmula del “polvo y el aliento de vida” que utilizó el Eterno para crear al hombre, podemos comprender que el alma es la existencia del hombre como verte a ti, o como me ves a mí. El alma NO es intangible o invisible como enseña la falsa doctrina: El cuerpo que tiene la capacidad de respirar, el cuerpo vivo funcionando, es el alma. El alma es la ecuación que resulta de unir un cuerpo inerte formado del barro con el espíritu (aliento de vida).
La palabra ALMA en las escrituras hebreas del antiguo testamento es “nefesh”; y en el nuevo testamento la palabra griega es “suje”. La palabra alma es a veces traducida en algunas versiones como “vida, persona o simplemente alma”. Mencionemos entonces, algunos versículos donde la biblia menciona la palabra “nefesh o suje” (alma).
En Génesis 12:5, encontramos que Abraham salió de Harán para Canaán; y dice que aparte de llevarse a Saraí su mujer, y a Lot su sobrino, se llevó también a “las personas” que estaban en su casa. La palabra "personas" para este versículo está escrita en el texto original como “nefesh”. Es decir, se llevó las almas que estaban en su casa. Obviamente no eran almas intangibles, invisibles, sino personas vivas.
Génesis 14:21 es otro ejemplo. El rey de Sodoma cuando Abraham vuelve de rescatar a los rehenes que se habían llevado los reyes enemigos, el rey de Sodoma le dice a Abraham: "Dame las “personas”, y toma para ti los bienes". Nuevamente en este versículo la palabra escrita es “nefesh”; el cual reiteramos que el alma es la persona o ser viviente.
Vayamos a Génesis 35: “Y aconteció que al SALÍRSELE EL ALMA (pues murió), llamó su nombre Benoni; mas su padre lo llamó Benjamín”. El contexto de este versículo nos relata que Raquel, esposa de Jacob y dando a luz a Benjamín, muere en el procedimiento de parto. Analicemos que en la versión Reina-Valera 1960 y en otras versiones, este versículo si fue traducido como alma, encontrándose escrita la expresión “nefesh”.
Leamos ahora Levítico 17:11; el cual nos traduce en un mismo versículo la expresión “nefesh” en tres formas distintas. “Porque la VIDA de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras ALMAS; y la misma sangre hará expiación de la PERSONA”.
La misma palabra “nefesh”, escrita en el texto hebreo original es traducida para "vidas, almas o personas". Entonces, ¿Qué es el nefesh? Pues, es el alma o la existencia del hombre que tiene memoria y conciencia producto de la unión de un cuerpo y un espíritu.
Por último, citamos otro caso cuyo contexto es el discurso de esteban en defensa ante el concilio, narrado en el libro de Hechos, capítulo 7; el cual se evidencia la palabra griega “suje” que en algunas versiones traducen como personas y en otras como almas, así: “Y enviando José, hizo venir a su padre Jacob, y a toda su parentela, en número de setenta y cinco PERSONAS”. En los textos griegos, este versículo utiliza la expresión “suje” para referenciar personas o almas.
Podríamos seguir citando decenas de versículos más para soportar que el hombre no es tripartito como afirma la falsa doctrina; toda vez que, la palabra alma y la palabra espíritu se usan 1658 veces en los libros del antiguo y nuevo testamento de la biblia; y ni una sola vez, se usa la palabra alma o la palabra espíritu para referirse al estado consiente cuando sale del cuerpo o cuando muere la persona. Es decir, la muerte tiene el poder de separar el aliento de vida del polvo de la tierra; el cual nuestra existencia o nuestras memorias se pone en olvido; una dimensión que la biblia denomina seol (Eclesiastés 9:5). Y no es que Dios se olvida de nosotros como piensan algunos; por el contrario, el que muere es el que olvida; o más bien, su memoria se pone en olvido hasta la resurrección de los muertos. El Salmo 6:4-5, nos lo confirma así. “Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia. PORQUE EN LA MUERTE NO HAY MEMORIA DE TI; En el Seol, ¿quién te alabará?”
Podemos concluir con una analogía, que deriva de una ecuación matemática; siendo la suma de dos números el producto de un resultado (1 + 1 = 2); y si falta un sumando, obviamente no hay resultado. Así mismo es con el hombre; (cuerpo + espíritu = ser viviente); si falta una parte como por ejemplo el cuerpo que es moldeado del polvo de la tierra o del barro, dejamos de existir. Es decir, nuestra memoria sería puesta en olvido. Igual sucedería si falta el soplo de vida o el espíritu. Por lo tanto, observemos que nuestra existencia la forma dos partes y no tres.
¡El que tenga entendimiento, que entienda!

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